BÚSQUEDA DE SEGURIDAD Y SATISFACCIÓN

Según mi criterio, considero que el ser humano está movido por dos impulsores básicos, buscar seguridad y aumentar la satisfacción personal. Son las expresiones humanas de los dos principios rectores de la vida en el planeta, el instinto de supervivencia y la búsqueda del placer.

 

Son dos fuentes de energía que actúan continuamente dentro del ser humano de forma contrapuesta, ya que la seguridad se “compra” pagando con satisfacción y viceversa. Las situaciones más seguras son menos gratificantes y aquellas más satisfactorias son más arriesgadas.

 

Nuestro estar en cada instante viene determinado por la elección –en general no consciente-, entre lo seguro (menos doloroso) y lo grato (más placentero), según la preferencia del momento. Si nos encontramos bien, solemos movernos hacia la satisfacción y el disfrute. Si estamos mal, buscamos la seguridad, nos replegamos.

 

¿Por qué preferimos seguridad a satisfacción?

En terapia individual y de grupo, cuando ya se conocen técnicas para el bienestar, a veces nos volvemos a encontrar mal. Y entonces surge la duda: ¿Seremos tontos o masoquistas, pues sabiendo estar mejor no lo practicamos?

 

No es por estupidez ni masoquismo sino porque las situaciones más seguras son las que conocemos de hace más tiempo y, aunque conllevan malestar, en ellas nos encontramos cómodos, seguros, “como en casa”. Las situaciones de bienestar son nuevas, y como todo lo desconocido, pueden ser peligrosas. “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, terrible refrán que nos impulsa al inmovilismo y frena el progreso hacia la mejoría.

 

SATISFACCIÓN Y PLACER

aumentar-la-satisfaccion-personal-en-la-renunciaEl concepto de satisfacción es mucho más amplio que el de placer, no es sólo bienestar físico, deleite de los sentidos. Por ejemplo puedo obtener satisfacción en la renuncia. Si saco un caramelo de mi bolsillo y veo que un niño me está mirando con los ojos desorbitados, obtengo más satisfacción dándole el caramelo que comiéndomelo yo.

 

Puede también haber procesos dolorosos a nivel físico que, sin embargo, son satisfactorios: por un bienestar futuro nos dejamos poner una inyección, pagamos el precio de un pequeño dolor para evitar un mal mayor.

 

LOS TRES TIPOS DE SATISFACCIÓN

Satisfacción inmediata y aplazada

Podemos hablar de que hay un tipo de satisfacción inmediata y otra satisfacción aplazada. Hemos aprendido a lo largo de nuestra existencia que las satisfacciones inmediatas son de baja calidad,  de poca duración y de pequeña intensidad, mientras que las satisfacciones aplazadas son de mejor y mayor calidad, con más amplia duración.

 

Satisfacción anticipada

Con ella pretendo disfrutar de satisfacciones cuyo esfuerzo todavía no he hecho, sin haber pagado su precio. Es una satisfacción a nivel psicoterapéutico de mala calidad y una trampa social con la que creamos deudas a todos los niveles.

 

¿QUÉ ES SATISFACCIÓN INMEDIATA?

En nuestra sociedad caemos en la actual cultura del disfrute inmediato, que olvida la satisfacción diferida. Así se lo transmitimos a las generaciones que empiezan, sin darnos cuenta de que esa búsqueda del placer en el momento les precipita hacia los apegos, las dependencias y adicciones.

 

En las terapias de grupo e individuales es frecuente encontrar jóvenes que han caído en esa trampa. Persiguen el placer de manera incesante a través de consumo indiscriminado de alcohol y otras drogas. Así, no tienen que buscar y aumentar la satisfacción personal en actividades como el deporte, estudios, etc., en cuyos terrenos tienen miedo de no ser valiosos y fracasar. Se quedan en el placer, renuncian a la satisfacción por temor al sufrimiento.

 

Un trabajo seria aprender a trascender el dolor encontrándole un sentido: usar el sufrimiento como avisador (el dolor es el aviso del error y el sufrimiento es el precio del conocimiento) y no como el objetivo de la vida, que algunas orientaciones religiosas le han dado: la vida no es un “valle de lágrimas”.

 

Trascender el dolor supone aprender de él, y asumir que vamos a sufrir para aprender a dejar de padecerlo, no para hacer méritos. Y también transcender el placer para buscar la satisfacción que está más allá de él, en el mecanismo del aplazamiento del que nos ocuparemos después.

 

Ninguno de los dos extremos es válido si no lo trascendemos, si nos quedamos en el dolor o en el placer sin pasar a los niveles de crecimiento, que logramos al seguir las indicaciones de la brújula satisfacción-sufrimiento como orientación interna del Ser sabio interior. Pretendo que lleguemos a la experiencia de que tenemos en cada instante todo lo necesario, no sólo para sobrevivir, sino hasta para ser felices y disfrutar, y aún nos sobra.

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Figura 14. Del libro “Creencias que Dañan. Creencias que Sanan.” del Dr. Julio Herrero Lozano

 

AUMENTAR LA SATISFACCIÓN PERSONAL CON SATISFACCIÓN APLAZADA

Los patrones culturales nos dicen qué está bien y qué no lo está, qué es bueno y malo, considerándose “bueno” lo beneficioso para los demás, aquello que colma el egoísmo de los otros. Nos dicen que hay que educar para compartir, cuando lo primero sería enseñar a aumentar la satisfacción personal y, sobre todo, su aplazamiento.

 

Por ejemplo, un estudiante hace un esfuerzo durante unos años, invirtiendo enormes cantidades de energía, de trabajo, de esfuerzo, por conseguir un objetivo aplazado: terminar unos estudios y poder ejercer una actividad o una profesión.

 

Esta persona está haciendo inversiones de energía para conseguir un objetivo a largo plazo, porque sabe que una vez que ha terminado sus estudios va a conseguir mayores cantidades y mejores calidades de satisfacción. El aprendizaje de esos mecanismos de satisfacción aplazada en los seres humanos es importantísimo. Esa es la base de lo que conocemos como inteligencia emocional.

 

Si queremos saber en un grupo de niños quienes van a ser más inteligente emocionales, hacemos una sencilla prueba. Les damos un caramelo a cada niño y les decimos: «el que quiera que se lo coma, al que mañana traiga el caramelo le doy dos». De manera que hay unos cuantos niños que se lo comen. El niño que vuelve al día siguiente con su caramelo intacto va a ser el más inteligente emocionalmente, porque ha aprendido ya a su corta edad el mecanismo del aplazamiento de la satisfacción.

 

SATISFACCIÓN ANTICIPADA

aumentar-la-satisfaccion-personal-satisfaccion-anticipadaHay luego una trampa social más reciente, qué es la satisfacción anticipada, con la que pretendo disfrutar hoy de lo que me corresponde mañana. Por ejemplo, ocurre al comprar a plazos, para deleitarse hoy y pagar en el futuro, cayendo en la trampa del disfrute inmediato de aquello que no nos corresponde en el presente.

 

Es decir, puedo comprar las vacaciones a plazos. Y entonces, me marcho de vacaciones en el mes de agosto, y me paso un año pagando esas vacaciones. Eso es una forma de satisfacción anticipada. Me paso todo el año penando, por haber disfrutado un mes. La experiencia demuestra que este bienestar es mucho menor y más “caro” que su inverso, el aplazado.

 

Estos modelos son engaños en los que nos “entrampamos” anzuelos esparcidos a nuestro alrededor para que la mayoría “piquemos” en ellos y así seguir manteniendo la “cultura del sufrimiento”.

 

AUMENTAR LA SATISFACCIÓN PERSONAL CON EL “PARA QUÉ”

En un trabajo hacia la mejoría, la satisfacción es muy importante. Cuando una persona lleva ya dos o tres meses trabajando con mis técnicas, entonces le sugiero el uso de una herramienta de introspección poderosa, qué es buscar para qué hago las cosas. Empezamos con las cosas sencillas: para qué te duchas, para qué te cepillas los dientes, para qué coges el autobús… el para qué en lugar del por qué.

 

El para qué evoca la intención, el móvil, nos ayuda a entrar en los terrenos de la observación. Nos facilita orientarnos, nos implica y responsabiliza del proceso, nos orienta hacia la preferencia, la liberación, el crecimiento.

 

A diferencia de el “por qué”  que nos sirve para justificar todos los comportamientos y nos pierde en explicaciones. Es como ir mirando por la ventanilla trasera cuando conducimos un automóvil, o mirando el retrovisor de forma continua: fijarse en el pasado, de dónde venimos.

 

Sería interesante que hicieras la prueba en esas actividades rutinarias, buscar el para qué y encontrar que quizás realizas la mayoría de tus actividades para aumentar tu propia satisfacción personal.

 

EL AMOR: LA SATISFACCIÓN MÁS ELEVADA

Ese aplazamiento de la satisfacción nos puede llevar a cotas de crecimiento y de desarrollo personal enormes, nos puede llevar hasta el amor. ¿Y qué tiene que ver el amor con la satisfacción? El amor es la búsqueda de la satisfacción en mi interior en el hecho de darme, en el acto de entregarme a otro ser humano. Amo para aumentar mi satisfacción personal, intentando la satisfacción del otro.

 

Buscar vías de satisfacción cada vez más elevadas y disminuir el sufrimiento es uno de los trabajos que pretendemos hacer en nuestra terapia online “Guía hacia el Bienestar”. Si te interesan estos temas puedes acceder a CINCO vídeos de formación GRATUITOS para entender las bases de todo nuestro trabajo psicoterapéutico. Espero que te sean de provecho.

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