Una de las formas de intentar compensar la supuesta falta de valía –o falta de autoestima-, además del perfeccionismo, es el ejercicio y la búsqueda de poder, es decir, convertirnos en seres poderosos.

 

Si creo que valgo poco, entonces lo compenso ejerciendo poder sobre las cosas y los seres que me rodean. Puedo ser poderoso en la familia, en el trabajo, en las amistades, en las relaciones sociales, es decir, puedo ejercer el poder en distintas formas. Podemos sentirnos poderosos y eso puede calmar un poco la amenaza que supone esa supuesta falta de valía, el temor a que nos rechacen por ser poco valioso, sin embargo es una compensación que no resuelve el problema, sólo lo aplaza.

 

LA SUPUESTA FALTA DE VALÍA, ¿QUÉ ES?

Identifiqué en uno de mis libros cuatro Creencias Dañinas, limitantes y perjudiciales que puedes conocer más en detalles leyendo este artículo. Están extendidas por toda nuestra estructuración social, se difundieron hace miles de años y se mantienen prácticamente estables. Lo que pretende nuestra sociedad es darnos formas para taparlas, para compensarlas, para que no suframos tanto, pero que sigamos sufriendo un poquito…

La supuesta falta de valía es una de ellas y es ésta de la que nos vamos a ocupar. Consiste en considerar que no valgo lo suficiente, que soy poco valioso. Si las personas que me rodean se enteran de lo poco valioso que soy me van a rechazar y a expulsar.

 

FALTA DE VALÍA Y BÚSQUEDA DE PODER

Los seres humanos hemos aprendido a ejercer poder sobre todo. Ese sentirnos poderosos nos permite dejar un poco de lado esa supuesta falta de valía que creemos que no podemos resolver de otra manera.

 

Entonces, las manifestaciones de poder realmente son manifestaciones de ocultación y de atenuación de esa supuesta falta de valía. Cuanto más poderoso intenta sentirse alguien, más profundo es el enraizamiento de esta creencia de falta de valía en él.

 

PODER SOBRE LOS ANIMALES

Algunas personas ejercen poder sobre las mascotas. Los animales de compañía son las víctimas de los humanos. Por ejemplo algunos perros son tratados como si fueran seres humanos tontos cuando simplemente son perros. Son una fuente importante de ejercicio de poder: « porque tienes que hacer lo que yo te digo », y claro, el perro hace lo que quiere él y no entiende lo que le estamos diciendo.

 

PODER SOBRE LAS COSAS

Intentamos acaparar y atesorar bienes materiales y de consumo; es lo que llamo la valía por hacer y por tener. Nos dedicamos a tener buen “precio” acaparando propiedades, bienes materiales, otros bienes de consumo, es decir, cualquier tipo de bienestar económico.

PODER SOBRE OTROS SERES HUMANOS

Lo más grave es cuando ejercemos poder sobre otros seres humanos: cercanos, amigos, familia… porque como generalmente no se dejan, intentamos imponerles nuestros criterios. Hay uno que es el que tiene el poder y que sabe, y los demás se tienen que callar ante la opinión del « poderoso »: « tienes que obedecerme porque sé y valgo más que tú ».

 

Hay un dicho que me parece que es muy importante, muy sabio, que dice « dime de lo que presumes y te diré de lo que careces ». Cuando presumo de saber mucho, de tener poder, de hacerlo todo muy bien, generalmente estoy hipercompensando lo que creo que me falta: formas de aparentar valía. Y las intento compensar con la búsqueda de poder.

 

Todo el mundo tiene que hacer lo que a mí me da la gana porque si no demuestro lo poderoso que soy entonces se puede evidenciar que no valgo tanto como digo, que valgo muy poco y eso significaría una forma de muerte social.

 

PODER EN LAS ESTRUCTURAS SOCIALES

También las personas que se dedican a ejercer poder de cualquier tipo -político, económico, religioso…- están intentando ocultar y camuflar una supuesta falta de valía profunda y muy grave. Quiero decir que estamos regidos por personas que creen que son poco valiosas, a todos los niveles.

 

Quien conoce su “valía por ser” no se dedica a fingir valer ejerciendo de poderoso gobernante. La lucha por el poder y el ejercicio de la autoridad sirven para comprar la seguridad, protección y fuerza de la que se teme carecer.

 

Por eso, el ansia de poder es insaciable ya que no consigue colmar la necesidad de seguridad, al ser buscada en el exterior. Es una forma de egoísmo manipulador y, con frecuencia, de la variante que defino como egoísmo ladrón. Aquellos que la padecen pueden llegar a deshumanizar a sus súbditos, los suponen seres inferiores que no merecen consideración ni respeto. Quizá por todo ello es tan difícil encontrar verdaderos y buenos dirigentes.

 

Aquellos que tienen resuelta la creencia de la supuesta falta de valía no precisan buscar perfeccionismo ni sentirse poderosos y se retiran de la escalada que suponen estos mecanismos. Así, en general y con raras excepciones, en la cultura actual estamos regidos por aquellos que poseen el criterio más devaluado de sí mismos, los que se consideran los peores y menos valiosos, generalmente de forma no consciente.

 

PODER MANIPULATIVO

Para que exista un poderoso es preciso que haya al menos un sumiso. La sumisión a la autoridad, bien sea paterna, social o de cualquier tipo, pretende evitar el rechazo, lograr protección y cariño. Es una forma de proyección que da poder manipulativo a quien la recibe y acepta, pues el que proyecta pasa a ser dependiente de esa figura (mi jefe me enfada, el médico me cura…) en la que delegamos nuestra responsabilidad.

 

A muchas personas les encanta recibir esa proyección, lo que les puede llevar al ansia de poder. Es una manera de comprar seguridad y fingir valía, que puede tener maneras de manifestarse muy variadas:

  • Adquirir o atesorar dinero, poder, propiedades, fama o información. La codicia se define como el afán excesivo de riquezas. En tauromaquia es la cualidad del toro de perseguir con vehemencia y tratar de coger el engaño que se le presenta.

 

  • Crear discordia: divide y vencerás.

 

  • Dar protección o aparentar que se protege a los otros.

 

  • Sembrar miedo en el entorno, pues cuanto más miedo haya a su alrededor, más poder tiene.

 

  • Manipulación.

 

BÚSQUEDA DE PODER Y VIOLENCIA

En esta escala de imposición del poder creciente, el más grave de los poderes es cuando amenazo con violencia. « Si no haces lo que quiero me enfado contigo ». Sería lo más suave. « Si no haces lo que quiero te voy a castigar,  te voy a encarcelar.” Los seres humanos hemos ejercido violencia sobre los demás para mantener el poder desde las más antiguas tradiciones, desde las tribus más remotas.

 

LA BÚSQUEDA DE PODER NO ES UNA NECESIDAD

¡Y no lo es porque la falta de valía no es real! Por eso insisto que es supuesta, es una aparente falta de valía que el propio individuo cree poseer. Es decir, se considera tan poco valioso que entonces tiene que ser muy poderoso. Cuando veas al siguiente poderoso, piensa ¿No estará intentando ocultar una creencia de falta de valía?

 

La búsqueda de poder es una supuesta necesidad: necesito ejercer poder, demostrar mi poder en cualquiera de las formas descritas, y de las otras muchas que quedan por describir pero que seguramente tienes en tu mente.

 

Esto es un tema muy importante, para mi está en el origen del sufrimiento de toda la humanidad. Es decir, estoy hablando del origen de enormes cantidades de sufrimiento, miles de millones de personas en todo el mundo. Es este concepto, y muchos más, que pretendemos resolver en nuestra vídeoterapia “Guía hacia el Bienestar” del que puedes tener una muestra (cinco vídeos GRATUITOS) pulsando la imagen debajo.

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    2 respuestas a "Búsqueda de poder: ¿Por qué algunas personas quieren ser poderosas?"

    • Agustín Escámez Sánchez

      Me han encantado el artículo y el vídeo. Según lo lees, aparecen personas de mi entorno social que cumplen con esta descripción. Tras años de relación, se adivinan en ellas estas “creencias dañinas” como la de la falta de valía (que los neófitos comúnmente llamamos “complejos de inferioridad”) que ocultan tras una fachada de poder o autoritarismo en sus relaciones. Es interesantísima la forma de explicarlo de Julio, pues todos intuimos estos “complejos de inferioridad” en aquellas personas de la que hablo. A partir de ahora, miraré a estas personas bajo el prisma de la existencia de una creencia dañina, mucho más definida y clara. Interesante también el apunte hacia la sumisión como forma de proyección.

      • Julio

        Querido amigo Agustín:
        Me alegro de que reconozcas en tu entorno lo que describo. En realidad, si nos fijamos, podemos percibir en nosotros y en los demás la cuatro creencias y sus manifestaciones,
        Un fuerte abrazo para todos.

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