EL SUFRIMIENTO ES APRENDIDO

Dentro de los trastornos emocionales, uno de los más frecuentes en la población es el trastorno de ansiedad (sobretodo el de ansiedad generalizada). Las personas que lo padecen no son tontos ni están enfermos. No tienen genes “defectuosos” que les hacen padecer estas emociones desagradables, porque tampoco es un proceso genético. Tener ansiedad no significa tener una enfermedad, si no que es un trastorno. Por eso no se “cura” con medicación. Si no que se soluciona con aprendizaje.

 

Aprendemos desde la infancia, de nuestras familias y profesores, a sufrir, a alterarnos emocionalmente. Angustiarnos, entristecernos y enfadarnos es la tónica habitual en nuestra cultura. Nos hallamos en la “cultura del sufrimiento”. El problema es que no hemos aprendido (y nadie nos ha enseñado) cómo cambiar esta dinámica en la edad adulta.

 

Aprendimos a pensar con formas y contenidos de pensamiento inadecuado; a darle más importancia a algunas situaciones de las que tienen en realidad. Hemos crecido corporalmente pero no hemos crecido mentalmente. Y eso se debe sobre todo a que no nos han educado en el “pensamiento más adecuado”.

 

Hemos aprendido a asustarnos con todo tipo de problemas que nos surgen en las diferentes áreas de nuestra vida: el trabajo, la familia, los amigos… Todo puede ser fuente de conflicto y de sufrimiento (ascensores, cruzar calles…) Por todo este mecanismo se deteriora enormemente la calidad de nuestra vida.

 

TENEMOS UNA ASIGNATURA PENDIENTE: APRENDER A PENSAR

Esa asignatura no estaba en nuestros planes de estudios en el colegio, instituto o universidad. Por eso a muchos de mis pacientes les pregunto: “¿Quién fue tu profesor de pensamiento?” Y siempre me responden: “Nadie”.

 

Efectivamente. Nadie nos ha enseñado a pensar. Se supone que pensar es algo que aprendemos de forma automática a lo largo de nuestras vidas. Hemos decidido que somos “seres humanos” de nacimiento, pero no es verdad. Somos humanos por aprendizaje. Nos han tenido que enseñar TODO lo que sabemos; pero lo que realmente nos han enseñado son formas de comportarnos, no de pensar: qué hacer, cuándo hacerlo, cómo hacerlo, lo que va a ocurrir si lo hacemos o si no lo hacemos… pero  nadie nos ha dicho cómo se piensa.

 

Nos hemos creído que el sufrimiento es lo normal, que todo el mundo sufre. Pero aunque sea muy habitual, el sufrimiento afecta a la mayoría de la población, pero no es lo normal. El estado basal de los seres humanos no es el del sufrimiento. Estamos diseñados para vivir bien.

 

Ese sufrimiento tiene una función beneficiosa en nosotros. No está ahí para fastidiarnos y hacernos la vida más difícil. Los trastornos emocionales son la manera de guiarnos en la búsqueda de la mejoría personal. No modifican la duración de la vida, sino la calidad de la vida.

 

NUESTRO ABORDAJE DE LOS TRASTORNOS EMOCIONALES

El malestar emocional puede disminuirse, y se puede hacer sin medicación. Se consigue mediante el aprendizaje; completando aquella asignatura que no nos impartieron en nuestros planes de estudios infantiles.

 

No es necesario adentrarse en nuestro pasado para encontrar los orígenes de nuestro malestar. Las técnicas que utilizamos se basan en trabajar con nosotros desde el presente hacia el futuro. El pasado es importantísimo, ahí están los orígenes del malestar, pero no hace falta corregirlo, ni siquiera conocerlo para eliminar el malestar del presente.

 

Se puede reducir el malestar enormemente, y se puede reducir desde hoy en adelante. Del presente hacia el futuro. La solución está a nuestro alcance. No se requiere terapias de larga duración, de años y años.

 

Nuestra metodología se conoce cada vez más como la metodología de los Herrero, porque fuimos mi hermano y yo, el difunto Doctor Eugenio Herrero Lozano, los que desarrollamos e iniciamos toda esta trayectoria.

 

EL CONOCIMIENTO ESTÁ DENTRO DEL PROPIO INDIVIDUO

Aunque yo sea médico psiquiatra, yo no “curo” a mis pacientes. A lo que me dedico es a ayudar  a las personas a aprender cómo dejar de fabricar sufrimiento. Es decir, cómo aprender a dejar de sufrir, a dejar de fabricar esos malestares emocionales.

 

Nosotros partimos de que el aprendizaje es accesible, porque el conocimiento está dentro del propio individuo. Así partimos de la base de que el terapeuta no enseña nada, porque la persona ya tiene todo el conocimiento en su interior. Todas las personas que vienen a verme ya saben. Lo que ocurre es que no saben que saben. Nuestro trabajo consiste en que yo les ayude a recordar procesos que ya conocen, y enseñarles una serie de estrategias, para modificar esos procesos cuando son dolorosos.

 

Re-cordar: Volver al corazón. Traer ese conocimiento al presente, a la consciencia.

 

¿Y qué es lo que queremos recordar? Pues queremos recordar un conocimiento que tenemos profundamente guardado, bajo toda nuestra experiencia. Cuando ya de adultos estamos pensando de formas infantiles, estamos “niñeando”. Una parte de nosotros nos avisa de que estamos pensando de una forma inadecuada. (Ver artículo «Nuestro «Ser Sabio Interior» – Aprender a seguir nuestros propios criterios internos«)

 

En esto se basa toda nuestra metodología: en aprender a recordar un conocimiento que tenemos dentro, que en nuestra evolución, nuestro crecimiento, hemos ido ignorando. Hemos ido sustituyendo nuestros pensamientos por pensamientos infantiles. Y los pensamientos que deberíamos de tener como adultos, no los hemos ido adquiriendo. No hemos evolucionado en nuestra forma de pensar. Así que seguimos pensando como cuando teníamos 4 o 5 años.

 

LAS EMOCIONES SON OBRA NUESTRA

Partimos de la base de que las emociones, son los pensamientos en el cuerpo, es decir, mis emociones son lo que mis pensamientos hacen en mis tripas. Esto coincide con la definición que da la academia de la lengua española, que define emoción como: “estado de ánimo, que se manifiesta en gesticulaciones y movimientos viscerales”.

 

A mí me parece que es una definición totalmente acertada. Estamos acostumbrados a decir: “me ha entrado una angustia, me has enfadado, me está entrando una tristeza…” Yo, cuando me dicen esto, les digo medio en broma: “oye, ¿y por dónde te está entrando? ¿Cómo es que te entra? ¿Por qué abertura te entra el enfado, la angustia o la tristeza?

 

Realmente las emociones no nos entran. No sé si os lo habéis planteado alguna vez, pero es que las emociones nos salen. Es decir, la emoción es un proceso de dentro hacia afuera, y no de fuera hacia dentro.

 

NUESTRA FORMACIÓN GUÍA HACIA EN BIENESTAR

Lo que enseñamos son una serie de estrategias, de herramientas, para identificar ese conocimiento que ya posees, y poder así desarrollarlo. Nuestra metodología se basa en aprender a dejar de sufrir, a dejar de fabricar sufrimiento. No curramos nada, simplemente aprendemos a no fabricar, con nuestros pensamientos inadecuados, sufrimiento emocional.

 

Y esto, ¿Cómo se hace? ¿Cómo se aprende? ¿Cómo es esto que llamamos psicopedagogía?

 

Las personas vienen a verme porque sufren, padecen ansiedad, tristeza y enfado. Utilizamos estas tres emociones como avisadores del malestar, del sufrimiento. Entonces aprendemos a escuchar a las emociones, no como enemigas, sino como aliadas, como avisadores internos que nos permiten progresar.

 

¿Cuál es el objetivo de esta terapia?

Esta formación funciona como una terapia individualizada. Es decir, nosotros no vamos a trabajar solamente con herramientas generales. Nosotros vamos a trabajar contigo en concreto, con unas herramientas generales que vas a aprender a aplicar para tu problemática personal y concreta.

 

Es decir, vamos a hacer una terapia individual, aunque los métodos sean generales, pero va a estar centrada en tu persona. Es un trabajo que hacemos en el presente, hacia el futuro. No vamos a  profundizar en el pasado. El pasado es muy importante, pero prescindimos de dedicar enormes esfuerzos y un gran número de sesiones y de tiempo, a investigar de dónde viene nuestro sufrimiento.

 

Nuestros pasados son distintos, sin embargo las consecuencias en el presente son las mismas: generamos sufrimiento emocional. Y ese sufrimiento emocional es el que podemos aprender a dejar de fabricarlo.

 

La eficacia del formato vídeo

Escogemos este formato porque el vídeo da una información muy completa. Los libros son de difícil comprensión. Según las encuestas científicas, la lectura, la palabra escrita, transmite tan sólo un 7-8% de la información.

 

Cuando utilizamos la palabra hablada, la entonación de la voz transmite no sólo ese 7-8% por ciento, sino además hasta un cuarenta y cinco por ciento, es decir, un treinta y ocho por ciento más. El cincuenta y cinco por ciento restante lo aporta el lenguaje no verbal. Tanto la palabra, como la entonación de la voz, como el lenguaje no verbal, se pueden transmitir en un vídeo.

 

No se puede transmitir en una grabación de sólo audio, ni en un libro. Por eso elegimos este formato. Vamos a hacer nuestro trabajo en forma de vídeos. Y estos vídeos van a ser la base de una terapia individualizada para ti.

 

Unos cursos con ejercicios prácticos de mejoría

Un proverbio chino dice: “Lo que se escucha se olvida. Lo que se ve se recuerda. Y lo que se hace se aprende.”

 

Por eso todo nuestro trabajo, toda nuestra metodología se va a basar en la práctica. Es decir, nuestra sistemática va a ser, que vas a tener accesible unos videos de una duración media de veinticincos minutos cada uno, para que veas uno cada semana. Pero no queda ahí tu participación, sino que lo que escuches en estos videos, será necesario que lo entrenes a lo largo de la semana, puesto que el entrenamiento es la clave para que aprendas a utilizar dichas herramientas de trabajo.

 

El Dr. Eugenio Herrero, mi hermano, decía que el entrenamiento es el milagro humano que hace fácil lo imposible. A través del entrenamiento vas a conseguir cosas que aparentemente son muy difíciles o que crees que no son posibles realizarlas.

 

Los objetivos de mejoría que quieres alcanzar

Al principio vamos a fijar unos objetivos. Tú vas a fijar cuáles son los objetivos que pretendes conseguir a través de nuestro trabajo común. Esos objetivos que vas a fijar nos van a permitir, sobre todo te van a permitir a ti, hacer una auto-evaluación del proceso, es decir, saber en cada momento a qué distancia te encuentras de alcanzar estos objetivos que te han movido a interesarte por esta sistemática.

 

Vas a tener un video cada semana, que vas a poder practicar durante ese tiempo, y así vas a poder aprender basándote en la retro-información de tu mejoría.

 

Tu terapia en total privacidad e independencia

Esta metodología a través de vídeos nos permite alcanzar un grado de privacidad extremadamente elevado. Algunas veces los pacientes en la consulta me dicen “mira, mejor que no me llames por teléfono, o si me llamas que no digas que eres médico, y por supuesto no digas nunca que eres psiquiatra”.

 

Todavía está mal visto acudir a los especialistas de la salud mental, aunque seamos psicólogos o psiquiatras. Con esta metodología, vas a poder hacer este trabajo en absoluta privacidad. Nadie va a saber que lo estás haciendo.

 

También tendrás una absoluta independencia del terapeuta, es decir, en una terapia se puede crear una relación de dependencia del profesional. Evidentemente nadie va a crear una dependencia de un vídeo.

 

Sin necesidad de conocimiento previo

Esta terapia no requiere ningún tipo de conocimiento previo. Lo único que hace falta, para seguir nuestra metodología, es saber leer y escribir, nada más. Niveles de educación general básica.

 

Un formato facilitando el aprendizaje

Los formatos de nuestras clases son en formato de entrevistas. Yo pediré a algunos de mis pacientes que se ofrezcan voluntarios que hagan sus preguntas, que planteen sus dudas, que me pidan lo que me piden realmente en mis consultas para que sea un proceso eminentemente práctico. Así vas a tener el ejemplo de otras personas que ya han superado sus problemáticas con ayuda de estas técnicas.

 

Si deseas acceder a los módulos de nuestra formación «Guía hacia el Bienestar«, pulsa el siguiente enlace: FORMACIÓN GUÍA HACIA EL BIENESTAR.

 

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