PRESENTACIÓN DE LA CONFIANZA Y DE LA DESCONFIANZA

Uno de los temas más habituales origen de trastornos en nosotros y en nuestro entorno son los temas relacionados con la confianza y la desconfianza. La confianza y la desconfianza son creencias. Es decir, cuando confío en alguien creo que esa persona es benéfica, cuando desconfío creo que esa persona es perjudicial. En ambos casos estoy utilizando la energía propia de una creencia.

 

La creencia es una estructura mental que tiene la misma fuerza que la certeza, la misma fuerza que la convicción. Tanto si creo que una cosa es de una manera como si creo que es de la contraria, le estoy otorgando la fuerza de la certeza sin tener certezas. No tengo apoyos lógicos para esa creencia que está basada simplemente en transmisiones de conceptos, a veces ancestrales.

 

¿QUÉ ES CONFIAR?

Uno de los requisitos básicos para el bienestar es la confianza, esa energía con la que me acerco a mí mismo y a los demás.

 

La confianza en uno mismo

La confianza en uno mismoLa confianza en uno mismo se basa en la convicción de que estamos bien hechos, desterrando la idea de la maldad propia, ya sea por naturaleza o por elección. Si hemos conseguido sobrevivir hasta aquí, seguiremos viviendo en adelante. Nuestra estructura es adecuada porque tenemos una organización biológica magnifica, cuerpo-mente-espíritu, en continua evolución. No precisamos estar controlando el proceso de forma incesante, pues en gran medida se hace de forma automática.

 

Cuando confío y creo en mí, la seguridad surge desde dentro y, si apareciese cualquier peligro a nivel corporal, mis mecanismos de supervivencia estarán perfectamente activos para afrontarlo, incluso con mayor eficacia que si estuviese angustiado. No preciso estar a la defensiva, ni desconfiar de forma continua, pues tengo mis avisadores y sabré defenderme o protegerme.

 

La confianza en el entorno

La confianza en el entornoLa confianza en el entorno consiste en saber que los demás tienen las mismas características que yo, en ellos tampoco existe la maldad y, en realidad, apenas existen situaciones peligrosas. Cuando confío en alguien le estoy entregando una seguridad importante en cuanto a que su relación conmigo va a ser beneficiosa para ambos. Es decir, confío en una persona cuando considero que esa persona tiene intenciones adecuadas, benéficas hacia mí.

 

Confianza en los sucesos

Confianza en los sucesos

Otra forma de confianza es la aceptación, que consiste en saber –no suponer sino saber- que todo lo que me ocurra es para mi beneficio. No tiene nada que ver con la resignación, es incluso contrapuesta. Consiste en que, ocurra lo que ocurra, desde romperme una pierna a que me inunde la casa el vecino de arriba, es para mí beneficio, aunque en este momento no sepa ver cuál es esa finalidad benéfica.

 

Cuando desde el presente recorro mi pasado en la memoria, compruebo que cada uno de los sucesos que en su momento me parecieron inadecuados o dolorosos, con el tiempo resultaron ser la base de un beneficio posterior que no habría logrado sin aquel acontecimiento. Si fuese capaz de conocer mi futuro disminuiría el sufrimiento presente pero, como los humanos carecemos de esa capacidad, la aceptación –esa confianza en la estructura universal-, me permite disfrutar del presente y, aunque no sepa qué beneficio obtendré, confío en que será para mi bien.

 

Frente a un problema que origina sufrimiento tengo por tanto la posibilidad de aceptarlo, sabiendo que, de alguna manera, es para mí beneficio. Aunque ahora no lo sepa ver, el tiempo me lo demostrará. “Siempre prefiero lo que sucede, porque estoy persuadido de que lo que los dioses quieren es mejor para mí que lo que yo elegiría” (Epicteto).

 

¿QUÉ ES DESCONFIAR?

La desconfianza también es una forma de energía, pero me separa y aísla de aquello a lo que se dirige, altera el funcionamiento del cuerpo y de las relaciones con el entorno.

 

La desconfianza, hacia los otros y hacia uno mismo es el veneno humano que cuando aparece origina con frecuencia enfado en las relaciones de amistad, pareja, familia, laborales y sociales… Es un ácido corrosivo muy poderoso que destruye todo aquello sobre lo que se aplica. Es una técnica destructiva en la que considero que las personas tienen malas intenciones hacia mí. “Si quieres sufrir, desconfía”.

 

Si quiero deteriorar la relación con una persona no tengo nada más que desconfiar de ella. Si en mi trabajo desconfío de la persona que tengo a mi lado, antes de tres meses se ha roto la relación entre nosotros aunque llevara treinta años de amistad. En el momento en que vierto la desconfianza sobre otro ser humano estoy destruyendo esa relación, se va a deteriorar hasta romperse.

 

La desconfianza no tiene otra salida que el sufrimiento, es una “preocupación” y por ello se retroalimenta con la ansiedad. El miedo al bienestar se debe a que uno desconfía de sí mismo y como consecuencia, del entorno, expresándolo en forma de enfado, critica, juicio, acusación, condena, castigo, regaño, etcétera.

 

La desconfianza se puede resolver con la decisión de confiar ya que la confianza es el tónico que favorece y permite el acercamiento y la unidad, puerta grande hacia el respeto, el amor y la amistad.

 

EL PASO INTERMEDIO: NO CONFIAR

Una de las frases que a mí me gusta transmitir en los grupos de terapia y en los cursos es: confía o no confíes, pero nunca desconfíes.

 

Estoy introduciendo aquí un tercer elemento. La desconfianza es una creencia destructiva, es una creencia dañina. Por tanto prefiero sustituirla por ese otro concepto de no confianza. Para mí la no confianza es el paso intermedio, es una forma de duda, y de ella se puede pasar a esperar confirmación en el futuro o alejarse de lo que no se confía.

 

Es decir, confío, tengo la creencia de que esa persona es benéfica o no confío, no tengo datos suficientes para confiar. Por eso estoy en la no confianza. Me falta experimentar para comprobar si verdaderamente puedo confiar en esa persona. Entonces esa “no confianza” es concederle al otro el beneficio de la duda de si podrá o no podrá ser beneficioso para mí. Mientras que si desconfío estoy en la seguridad, en la creencia, de que esa persona es perjudicial para mí. Por eso sigo afirmando confía o no confíes pero nunca desconfies porque si desconfías estás destruyendo en lugar de construir.

 

Espero por lo menos sembrar la duda. ¿Qué estás haciendo cuando desconfías? ¿Qué haces cuando desconfías de ese otro ser humano? Estás rompiendo tu relación, estás perjudicándote a ti mismo. Prefiero que digan que soy excesivamente confiado. Para mí la confianza es una energía muy poderosa. Si no tengo fundamentos para no confiar prefiero confiar o como mínimo quedarme en la duda. Pero no quiero concederme el perjuicio de la desconfianza.

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