TODOS HEMOS SIDO AMADOS

Si estamos vivos es porque hemos sido suficientemente amados. En el niño el amor es una necesidad vital, tan importante como la comida o más. Sin comida un niño puede vivir mucho tiempo pero sin amor se muere. Y eso se ha demostrado en muchos experimentos, sobre todo con animales, aunque también se comprobó en niños, como ocurría en los antiguos orfelinatos.

 

Entonces, el amor es algo que todos hemos recibido, y por tanto todos tenemos registro de cómo se hace y de lo que es. Lo que ocurre es que el amor es muy variado. Entre los distintos tipos tenemos el amor por uno mismo, y creo que es el primer y principal amor. Es un paso que nos solemos saltar porque está mal visto.

 

Sin embargo, estoy convencido de que el “amor propio”,  entendido como amor por uno mismo, es la medida del amor, del que puedo dar y del que puedo recibir. Por ello, si la medida es pequeña, el intercambio es escaso. Quizá éste sea el origen de las frecuentes quejas de ser poco amados por los demás. El amor por uno mismo es algo que ya existe: conviene trabajar con él (ver artículo “del egoísmo al amor”), para crecer en la consciencia de ese amor por mí y buscar vías más evolucionadas de amarme.

 

Existe también el amor a la pareja, el amor al amigo, el amor al conjunto… Son muchos amores. Por supuesto, el amor de pareja no tiene que ver solamente con la sexualidad. Es decir, la relación sexual no es hacer el amor. Y el enamoramiento también es otra historia. De ambos tratamos más adelante.

 

EL AMOR EN EL SER HUMANO

Si somos siete mil quinientos millones de seres humanos en este planeta podemos considerar que hay siete mil quinientos millones de formas de amar. Creo que el sentido de los seres humanos a nivel general es aprender, amar, y compartir. En resumen, aprender a amar y compartirlo. Desarrollar mi propia forma de amar, y si funciona intentar compartirla con otros.

 

EL AMOR: CINCO ETAPAS DE UN MISMO PROCESO

Las diferentes formas de atracción entre dos seres humanos forman parte de un mismo proceso y es muy fácil confundirse.

 

1°- LA ATRACCIÓN SEXUAL

La atracción sexual es un proceso de base biológica. Tengo un patrón, un esquema mental de cuál es mi modelo sexual ideal, el más adecuado para mí. La atracción sexual se basa en el reconocimiento de características externas genéticas, y nuestro “ordenador central”, el cerebro derecho, que conoce nuestros genes perfectamente dice: hay compatibilidad genética.

 

Si veo a una persona que me parece atractiva se debe a que encaja en mi modelo de compatibilidad genética, siento atracción sexual basada en la evaluación de lo que se expresa externamente de sus genes. Este proceso no tiene ni siquiera intención de procreación. Son mis genes buscando compatibilidad genética en otra persona.

 

Es un impulso de base biológica, una química, que me indica que esa persona me daría buenos hijos. Cada uno tiene una representación,  un mapa de cómo sería una persona sexualmente adecuada.

 

2°- EL ENAMORAMIENTO

En el enamoramiento no se valoran solamente aspectos físicos, sino también compatibilidad de caracteres, rasgos que se expresan externamente (a primera vista también a través del cuerpo). En este proceso valoro también factores internos: la adecuación que tiene la persona para formar una familia, para cuidar la descendencia.

 

No solamente hay compatibilidad sexual sino también surgen factores a más largo plazo, para poder vivir juntos y mantener una relación que permita tener hijos y cuidarlos. Es la expresión del instinto de supervivencia de la especie. El enamoramiento puede ser como un flechazo, a primera vista, porque el cerebro actúa muy deprisa.

 

Enajenación mental transitoria

Llamo al enamoramiento “enajenación mental transitoria”, porque la compatibilidad, tanto biológica como de caracteres mentales, no va a ser nunca del 100% respecto a mi modelo ideal. Entonces veo a esa persona y evalúo rápidamente la coincidencia,  sin hacerlo racionalmente. Mi cerebro me dice hay una compatibilidad, por ejemplo, del setenta por ciento, y eso es insuficiente.

 

Entonces, lo que hago es que me invento, alucino, rasgos agradables en esa persona que no tiene, y borro los rasgos que tiene inadecuados. Es decir, me invento un modelo de persona ideal, construyendo una imagen de esa persona con una compatibilidad del 95% para que encaje con mi modelo.

 

Esa imagen loca, alucinada, irreal, es irresistible y me enamoro perdidamente de ese ser casi perfecto. Este proceso tiene una intención muy importante que es la de hacer niños. Dura entre uno y tres años porque es el tiempo suficiente como para que la mujer haya quedado embarazada y haya pasado los primeros meses de supervivencia del infante.

 

Esa enajenación mental es transitoria, se basa en una mentira pero tiene mucha energía y se cura con la convivencia y el tiempo, pues en el roce diario va desapareciendo poco a poco este 25% añadido, la imagen de esa persona va volviendo a la realidad, y uno se va dando cuenta de que había exagerado.

 

Poco a poco, en el día a día, se va saliendo de esa enajenación mental, y entonces uno se encuentra con un ser humano real. Ese veinticinco por ciento de discordancia puede llevar a la ruptura, al desenamoramiento. Y se puede romper con enfado: “¡me ha estado engañando! ¡Fingió ser lo que no era!”, o se puede romper con reconocimiento del propio engaño: “¡qué equivocado he estado! O ¡cómo me he engañado!”.

 

El enamoramiento nos agranda, nos permite crecer. Es una energía tan beneficiosa que científicamente se recomienda. Recomiendan enamorarse como mínimo cada tres años, y puede ser por supuesto de la misma persona. El enamoramiento es ya bastante excluyente, la atracción sexual no lo es.

 

3°- EL CARIÑO

En esa convivencia del enamoramiento suele surgir otro proceso al que llamamos cariño. Consiste en  una relación de base egoísta, de compra-venta y bondad, es decir, te doy para que me des, ahora o en el futuro, te quiero para mi mejoría, para usarte en mi beneficio, correspondiéndote con lo que sé que tú deseas.

 

Puedo dar algo a esta persona con la intención que me devuelva otras cosas como compañía, atención, cuidados… El cariño es la energía que mantiene la relación en la mayoría de las parejas, en un noventa por ciento. Es el ingrediente primordial en la pareja, más habitual que el amor.

 

A partir de esa compra-venta se puede llegar al amor. A base de compartir cariño, llega un momento en que a esta persona le doy por el gusto de darle y para que crezca, sin esperar ya ningún tipo de compensación por su parte, sólo por la satisfacción de entregarme a ella. El cariño y el amor son procesos distintos aunque pueden estar encadenados.

 

4°- AMOR UNIDIRECCIONAL

Unidireccional significa que no es de dos direcciones. Es decir, yo te amo y no hace falta que tú me correspondas. El amor no tiene finalidad sexual de forma general. Sí que tiene una base sexual cuando se inicia en la atracción sexual pero no precisa relación sexual en todos los casos.

 

El amor es la puesta en práctica de la decisión de participar en el crecimiento y en la evolución de otro ser sin esperar compensación externa. Es un proceso que se hace de momento a momento, no tiene por qué durar toda la vida. Puede ser un minuto, y se puede dar con cualquier manifestación de la existencia.

 

Si hay dolor no es amor

El dolor es el aviso de un error, y el amor nunca puede estar equivocado: no hay posibilidad de error, no puedo amar a la persona inadecuada, no puedo amar demasiado y no puedo quedarme corto de amor. Si amo, amo, y eso siempre es acierto. No puede haber error ni dolor. El amor al que me refiero nunca duele, ni cuando se inicia ni cuando se termina.

 

Cuando amo, estoy obteniendo la satisfacción más grande. Es el máximo aviso de acierto, es cuando estoy más orientado respecto a mi propio criterio interno, cuando estoy más congruente conmigo mismo. Entonces, si estoy amando, no puedo tener dolor, no puedo estar fabricando dolor por el amor. Dolor y amor son incompatibles.

 

Lo que más satisfacción produce a un ser humano es amar

Ese es el máximo acierto, es lo que más satisfacción da, de igual modo que el dolor me indica incongruencia y separación respecto a mí mismo. Entonces, si el dolor me indica el error y el amor me indica el acierto, son incompatibles. No puedo tener dolor cuando amo, son lo contrario. Por ejemplo, no puedo estar relajado y tenso, porque son antagónicos. O estoy en uno, o estoy en otro.

 

Puedo tener dolor de otro tipo: puedo amar a una persona y tener un dolor de muelas. O amar a una persona y tener dolor por una pérdida de otra cosa, o estar enfadado por otra tema. Pero no por lo mismo, no por el amor, porque es un proceso que va en una dirección totalmente opuesta al dolor.

 

El amor en la pareja

El amor es algo que puede surgir dentro de una pareja, aunque por desgracia no es el habitual. Lo frecuente al principio es el enamoramiento, como enajenación mental transitoria. Si la pareja se mantiene posteriormente, lo hace basándose en el cariño porque el enamoramiento ha desaparecido o se ha atenuado bastante.

 

No tiene nada que ver el amor con el cariño: el cariño – la compra-venta, los pactos – se pueden asentar en cualquier base, es decir, se pueden basar en la exclusividad, en la fidelidad o en la libertad…, da lo mismo porque es un contrato. No está escrito pero es un contrato, es un acuerdo al que las dos personas llegan.

 

El amor es distinto porque el amor es de mí hacia ti, y no necesita compensación, es unidireccional. Es “yo te amo”, independientemente de que me correspondas o no, que me quieras o no me quieras. Y no puedes hacer nada, ni para aumentar ni para disminuir mi amor, porque mi amor es de mí hacia ti. No precisa correspondencia.

 

El objetivo es mi propia satisfacción en el acto de entregarme a ti. De darte mi tiempo, mis bienes, mi dedicación, mi atención, mi ser… Lo cojas o no lo cojas.

 

El amor no es posesivo

No puede tener posesividad porque el objetivo es que el otro crezca. Por ejemplo, el amor de la madre al hijo es el amor más puro, más real, porque en la pareja está muy distorsionado por el cariño. Pero de la madre a su hijo recién nacido lo que hay es amor. Se entrega y no espera nada a cambio, el único objetivo es que el niño crezca y se desarrolle como ser humano. Es la satisfacción de participar en el desarrollo de ese otro ser.

 

Y en las parejas a veces el amor puede asustar. Es decir, si uno ama y el otro no está preparado para amar, ese otro se puede asustar, porque siente que querría corresponder y no llega. Se puede sentir en deuda y eso deteriora la pareja. Sin embargo al amor le da igual porque no necesita pareja. El que ama va a seguir amando independientemente de ser correspondido o no.

 

El acto de amor está por encima de la vida

Te puedes por ejemplo inmolar por amor. Cuando una persona arriesga su vida para salvar a su hijo, lo está haciendo para su propia satisfacción en el acto de amor, de entrega. Salvar la vida de ese otro es su máximo objetivo, y arriesga su propia vida.

 

Por amor y por egoísmo somos capaces de arriesgar lo más preciado que tenemos. Es lo único que hay por encima de los dos instintos primarios, que es el instinto de supervivencia y la conservación de la especie. Por eso al egoísmo lo llamo súper instinto, y el amor es una expresión elevada del egoísmo. 

 

5°- EL AMOR PLATÓNICO

Es un enamoramiento enquistado al que no se le da la oportunidad de evolucionar por no producirse la convivencia, por ejemplo la relación que se mantiene por cartas o a través de correos electrónicos. Al no existir convivencia se puede mantener platónico de forma indefinida, sin solución en la realidad, sin evolución hacia el cariño ni a la ruptura.

 

ENTRENAR EL ENAMORAMIENTO

Cuando adquiero experiencia en el proceso de enamorarme cada vez se me da mejor. Es decir, creamos automatismos, igual que ocurre con los ejercicios de relajación que vamos desarrollando para cambiar nuestro estado de consciencia, cada vez están más a nuestro alcance, son más accesibles voluntariamente a través del adiestramiento. O el entrenamiento deportivo en el que cada vez logramos mejorar nuestro rendimiento a base de practicar.

 

No somos objetos pasivos de eso que nos ocurre. En todo lo que nos concierne, nosotros participamos en mayor o menor medida. Enamorarse o amar son procesos complejos que requieren entrenamiento y que precisan poner en marcha una serie de mecanismos y de circuitos cuerpo-mente bastante complicados. Pero podemos aprender a hacerlos, podemos aprender a enamorarnos, a querer y a amar.

 

NO HAY NORMAS PARA ENAMORARSE

Enamorarse de un ser humano determinado es distinto de enamorarse de otro ser humano diferente. El proceso tiene unas pautas más o menos generales pero es totalmente distinto en cada caso, porque cada ser humano es diferente.

 

El enamoramiento es menos voluntario que el amor, porque el amor es cien por cien voluntario, es la puesta en práctica de una decisión. El enamoramiento no es decidido, es acogido, permitimos que la base biológica y genética se ponga en marcha y sobre ello construimos el enamoramiento. Entonces lo que muestran las telenovelas de que el enamoramiento es algo que me arrastra a mí no es cierto.

 

EL ENAMORAMIENTO: UNA ENERGÍA PODEROSA A MI DISPOSICIÓN

Es una energía para mi beneficio, no para mi perjuicio. El enamoramiento no puede tener una intención perjudicial. Mi idea es que el enamoramiento es una expresión del instinto de supervivencia de la especie en los seres humanos. Tiene un objetivo claro que es tener hijos, función primordial del enamoramiento.

 

Es la energía más poderosa después del instinto de supervivencia en el ser humano. Y esa energía no tiene por qué ser loca, no tiene por qué ser superior a mí. Lo que nos cuentan es un descontrol continuo pero no es verdad, se puede aprender a manejar y a crecer con ello.

 

EL ENAMORAMIENTO ES ALGO MUY AGRADABLE

¿Por qué voy a sufrirlo? El enamoramiento es libertad, es crecimiento, es desarrollo. Nuestro trabajo consiste en aprender en nuestra propia experiencia como manejarlo. Conviene aprender a manejar esa energía que, como cualquier energía, puede ser muy dolorosa o enormemente constructiva.

 

En el enamoramiento el problema es lo fingido. Lo que nos han enseñado socialmente es a fingir. Pero cuando vas mostrándote desde dentro, en conexión con tu ser profundo, hay muchas menos posibilidades de engaño. Si no hay engaño la relación puede romperse antes porque es mucho menos manipulatoria, es más sana y más libre.

 

Se puede romper la relación si no hay un acuerdo, y no pasa nada grave, porque se intenta de nuevo y así se incrementa el conocimiento a través del aprendizaje logrado. Con siete mil quinientos millones de seres humanos en este planeta divididos entre hombres y mujeres hay muchas posibilidades para lograrlo.

 

¿EL ENAMORAMIENTO ES UN DESCONTROL?

Conviene salir de esta idea de que el enamoramiento para ser bonito tiene que ser superior a mí. Yo no montaría en la montaña rusa si no tuviera la garantía de que el coche no se va a salir de los raíles. Me puede gustar la emoción fuerte, pero siempre controlada.

 

Lo que nos han transmitido nos sirve para hacernos dependientes. Y los maltratos de cualquier tipo surgen siempre de la dependencia, no de la libertad y de la independencia, del crecimiento. El enamoramiento tiene por función el crecimiento de los partícipes y también su posible manifestación en un tercer ser humano, en un hijo. Éste puede llegar o no llegar pero es un crecimiento de los dos participes de la pareja.

 

No hay edad para enamorarse. Hay personas de ochenta años que se enamoran y que lo renuevan. No es una cuestión de edad, ni de convivencia, ni de permanencia, es algo que se puede reproducir continuamente. Es un arte, como casi todo en la vida.

 

LOS PROCESOS EN LA PAREJA

Veo muchas personas que se quejan de que no se enamoran, de que no les sale pareja, de que no consiguen encontrar a alguien. Una de las cosas que les suelo decir es ¡quítate el cartel de ocupado primero! No se te va a ocurrir intentar parar a un taxi que va con el cartel de ocupado. Si no te surge nada es porque estás casi cerrado, y si te sale es porque estás abierto. A lo mejor has puesto el cartel de ocupado, sin darte cuenta pero quizá lo llevas puesto, y por eso nadie te para.

 

Es muy importante definir lo que busco y quiero. Si estás confuso, si te acercas a una persona sin saber qué es lo que quieres de ella, puedes crear confusión. Si tengo claro lo que quiero puedo conseguirlo, si estoy dispuesto a pagar el precio por supuesto, porque no hay nada gratis.

 

Si lo que quiero es una relación sexual tiene un precio más bajo. Si lo que persigo es enamoramiento tiene un precio más alto. Si lo que pretendo es cariño tiene un precio más elevado todavía. Si lo que quiero es amor tiene un precio altísimo. ¿Qué estoy dispuesto a pagar? Si “pago” sexo no me van a dar enamoramiento o amor.

 

Estoy hablando de una inversión de energía en mi vida para que dure más o menos tiempo. En la relación sexual el periodo es muy cortito. En el enamoramiento ya estamos hablando de uno a tres años. En el cariño son muchos más años (pueden ser treinta, cuarenta o más años de relación). En el amor puede durar toda la vida.

 

Cuando se acaba el enamoramiento queda el cariño que, como ya hemos dicho, es “te doy para mi beneficio”, “te quiero para usarte”, aunque dicho así suena muy feo. Te quiero para mi bien, te quiero para algo, y yo devuelvo lo que espero que me des, o te doy para que me devuelvas. Es una relación de compra venta aplazada. Eso no es amor, es cariño, que está muy bien, y constituye el noventa por ciento de base en una pareja.

 

En esa relación de cariño algunas veces surge el amor y se aprende a hacer por la otra persona cosas sin esperar ningún tipo de compensación. Lo que ocurre es que eso no es lo habitual, generalmente tenemos la intención de que haya una compensación. El trabajo que planteamos en «Guía hacia el Bienestar» va a consistir en aprender a desarrollar y a aumentar en nosotros la consciencia de esa energía tan beneficiosa.

¿Te ha gustado el artículo?

Deja tu comentario