¿QUÉ SON LAS ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS?

Enfermedades psicosomáticos: un desequilibrio cuerpo-mente

Enfermedades psicosomáticas - un desequilibrio cuerpo-menteLas solemos comprender como dolencias físicas producidas por un desarreglo psíquico. Pero, ¿quién puede decir dónde empieza y dónde termina un círculo?

 

Es evidente que en las enfermedades intervienen también virus, bacterias y otros agentes del exterior, y no es menos obvio que las dolencias provocadas por ellos influyen a su vez sobre la mente. En este sentido, todas las enfermedades son psicosomáticas, desde la caída del cabello hasta el cáncer, porque abarcan siempre a la persona entera.

 

Sin embargo, parece ser más vulnerable el cuerpo cuya mente está atravesando algún tipo de conflicto. Posiblemente, una persona que siempre fuera totalmente feliz no enfermaría nunca. Podemos definir pues la enfermedad como un desequilibrio de la persona entera. Y cualquier terapia está encaminada a restablecer el equilibrio perdido.

 

En todas las enfermedades del cuerpo interviene el alma o la mente. La gente lo ha sabido siempre: la tristeza enferma, la alegría cura. Alma y cuerpo, psique o soma, están tan íntimamente entrelazados que no hay emoción que no repercuta en el bienestar físico. La ansiedad nos ahoga, el miedo nos pone un nudo en el estómago, el enfado nos revuelve la bilis, la ira nos hace hervir la sangre…, mientras que, por el contrario, la alegría nos abre el corazón y el amor nos hace vibrar. La alegría y la imaginación son los intérpretes en el diálogo entre cuerpo y mente.

 

La ciencia médica, que durante una etapa ha negado estas interrelaciones, hoy las está comprendiendo cada vez mejor y empieza a tomarlas en cuenta. Pero aún no sabemos realmente cuántos nudos de estómago se convierten en úlceras, ni tampoco hasta qué punto la alegría y la felicidad son capaces de prevenir infartos y curar tumores. Posiblemente en mayor medida de lo que imaginamos.

 

Nuestra unidad cuerpo-mente-espíritu

Nuestro cuerpo y ese algo más – llámese alma, mente o espíritu – forman una unidad en la que ese algo, según todo lo que podemos observar, lleva la voz cantante. ¿Qué es? No resulta fácil captarlo con palabras y, además, su concepto ha cambiado a través de los siglos. Mientras que para los antiguos griegos el hombre constaba de cuerpo, alma (o mente) y espíritu, en el cristianismo sólo quedaron cuerpo y alma, hasta que el moderno materialismo abolió también el alma.

 

Así despojado de cada vez más partes, el hombre moderno no acepta fácilmente tener un alma, aunque, curiosamente, sí una psique, tratándose en realidad de la misma cosa, proviniendo una palabra del latín y la otra del griego. Muchos psiquiatras y psicólogos prefieren hablar de mente, termino aceptado por todos (aunque, por otra parte, una enfermedad psíquica no es una enfermedad mental).

 

EJEMPLOS DE ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS

1°- A Elvira, una mujer de veintiocho años, le abandonó su novio después de ocho años de relación. Ella cae en una depresión, pero todavía le queda la suficiente vitalidad para preocuparse de su cuerpo y no descuidar la revisión anual ginecológica. El médico le descubre un quiste en el ovario y recomienda operarla. La ingresan en una clínica pero resulta que hay huelga de anestesistas, por lo que se pospone la intervención para la semana siguiente. En este lapso de tiempo, Elvira conoce a un chico que le gusta y también él parece interesarse por ella. Cuando por fin la operan, el quiste ha desaparecido. La explicación: era sólo de agua y ha reventado. Si se hubiera efectuado una segunda ecografía, la operación no habría sido necesaria.

 

2°- Cuando Alberto tenía cinco años, sus padres se separaron. Pocos días después de marcharse el padre del hogar, el pequeño cae enfermo. Se presenta un cuadro de meningitis con todos los síntomas clásicos. Ingresan al niño y el padre, preocupado, acude al hospital. Mientras los médicos están efectuando todavía las pruebas pertinentes, el niño comienza a mejorar. Aun antes de que los análisis demostraran que no se trataba de meningitis, Alberto estaba curado totalmente.

 

3°- Carolina sólo recuerda haber estado enferma dos veces en su vida: a los veintitrés años tuvo la escarlatina y a los treinta y cinco padeció una hepatitis. En la primera ocasión estaba a punto de casarse, en la segunda de trasladarse con su marido y sus dos hijos pequeños al extranjero.

 

Estos tres casos verídicos son sólo una pequeña muestra de un sinfín de otros parecidos. ¿Casualidad? ¿Simulación? Un niño pequeño no puede simular una meningitis y nadie se somete a una operación si no le diagnostican un quiste real. Y los gérmenes de la escarlatina o de la hepatitis están en el ambiente siempre y no sólo cuando una persona tiene que tomar decisiones importantes.

 

ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS Y TERAPIAS

El psicoanálisis

A medida que los humanos comprendíamos cada vez mejor las interrelaciones entre cuerpo y mente surgieron las psicoterapias. Sigmund Freud fue el primero en plantear la hipótesis de que no sólo los trastornos mentales, sino posiblemente también algunos físicos se debían a un bloqueo psíquico y no a lesiones orgánicas, como hasta entonces se había pensado.

 

La aplicación terapéutica del psicoanálisis consiste en hacer revivir al paciente los hechos traumáticos de la infancia – mediante la hipnosis en un principio y la libre asociación de ideas después – para dar así salida a una energía que no había encontrado un cauce de expresión. Muchas de las psicoterapias actuales ya tienen poco que ver con Freud y sus sucesores, pero todas tienen en común la convicción de que mente y cuerpo forman una unidad y de que una parte difícilmente puede estar sana si no lo está la otra.

 

Ahí están, entre otros, la antroposofía, la bioenergética, la gestalterapia, la musicoterapia, el psicodrama, la sensibilización corporal, las técnicas orientales, las terapias cognitivas…, es imposible nombrarlas a todas. Unas se dirigen más a la mente, mientras que otros atacan al enemigo – el desequilibrio – más por el flanco físico.

 

La psicopedagogía

Además de estas terapias que aplica el terapeuta al paciente hay otra en que el terapeuta desempeña un papel de enseñante. Todos los sistemas de relajación, desde el yoga hasta el control mental, pasando por la meditación trascendental, lo puede emplear cada individuo cuándo y dónde quiere. Con lo cual, el paciente se convierte en su propio médico para prevenir y mejorar enfermedades y disfunciones. Hasta qué punto esto es posible lo demuestran recientes investigaciones acerca del comportamiento del sistema inmunológico humano. Es esa forma de trabajar que enseñamos en nuestra «Terapia de los Herrero«.

 

La medicina

A medida que los científicos comprendían cada vez mejor el lenguaje de nuestro sistema inmunológico se dieron cuenta de que también la mente intervenía en esta conversación. No es que antes hubieran negado totalmente que esta parte del ser humano desempeñara algún papel. Innumerables veces pudieron observar que una persona que había perdido a un ser querido tendía durante los siguientes meses a contraer toda clase de enfermedades.

 

También sabían que enferman más fácilmente los depresivos, los estudiantes en época de exámenes, los parados, las amas de casa descontentas con su papel… Pero hizo falta experimentos con ratas para que la ciencia médica empezara a investigar en serio la interrelación entre mente y cuerpo.

 

TÉCNICAS PARA MEJORAR LA SALUD PSICOSOMÁTICA

Técnicas para mejorar la salud psicosomáticaMuchas enfermedades psicosomáticas se inician a raíz de un acontecimiento traumático o, simplemente, porque la persona está deprimida. Pero esta interrelación entre cuerpo y alma también funciona al revés: la mente puede mandar al cuerpo a curarse. Es un tema que abordamos en nuestro artículo Y si las enfermedades fueran nuestras aliadas…

 

La medicina holística

Cualquier curación es la aplicación de energía terapéutica para restablecer el equilibrio perdido entre cuerpo y mente, llámese esta energía antibiótico, aspirina, el abrazo de una persona querida o la imposición de la mano de un curandero. Existe una nueva medicina que se vale de todos los elementos energéticos a su alcance, desde los fármacos químicos hasta la relajación, pasando por las hierbas medicinales y las psicoterapias. Se llama medicina holística y toma su nombre del griego holos, que significa “todo”. Tiene en cuenta al hombre entero, en todas sus dimensiones.

 

La relajación

Imagínate tus células blancas, los leucocitos. Están nadando en tu sangre como hambrientos tiburones, ávidos de tragarse todos los gérmenes que pueden hacerte enfermar…” Un experimento llevado a cabo en los estados unidos. Antes y después de que un grupo de voluntarios hiciera, en estado de relajación, este ejercicio imaginativo, se les realizó a cada individuo un análisis de sangre. El resultado: la capacidad de su sistema inmunológico había mejorado, el número y la actividad de sus leucocitos había aumentado espectacularmente.

 

Lo que antes suscitó sonrisas irónicas – de hecho, algunas escuelas de relajación ya venían empleando el mismo sistema desde hace tiempo – hoy es tomado, por fin, por la medicina oficial.

 

En la medicina actual

Ya existen hospitales en que los cirujanos, antes de un trasplante de riñón, hacen con sus pacientes ejercicios de relajación imaginativa: “el órgano que vas a recibir es un regalo precioso, un regalo que tu cuerpo recibirá con respeto y admiración.” Y la mente, así aleccionada, cuenta a su sistema inmunológico que no debe rechazar el órgano trasplantado. En otros centros, los médicos llevan payasos a la cama de niños enfermos de cáncer, o les ponen películas de risa, porque saben que la alegría produce en su cerebro sustancias que les ayudan a recuperarse.

 

Todos podemos influir en nuestro estado de salud: mediante la alegría y mediante la relajación imaginativa, en que vemos mentalmente cómo nuestro sistema de defensa lucha contra los agentes nocivos.

 

Lástima que, hoy por hoy, los centros médicos todavía no se aprovechan todo lo que pudieran para ayudar a sus pacientes ensenándoles a curarse por sí mismos. Y eso que está comprobado que los enfermos hospitalizados cuya habitación da a un paisaje verde y alegre son dados de alta antes que aquellos que se recuperan en un cuarto triste y estéril. Pero aunque no siempre encontremos condiciones clínicas o médicas ideales, no hay fuerza adversa que nos impida creer en los poderes de nuestra propia mente y aplicarlos activamente.

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