¿QUIÉN ES JULIO HERRERO LOZANO?

Julio Herrero nació en 1949 en Madrid, donde cursó sus estudios de Medicina y se licenció en la Universidad Complutense en 1972. En 1975 se especializó en Psiquiatría, actividad que ha ejercido desde entonces. Médico del Ayuntamiento de Madrid, pasó consulta de Psiquiatría para funcionarios, e impartió cursos de “Relajación Creativa” y “Habilidades Emocionales”.

 

Miembro fundador del Centro de Psicoterapia Médica Escuela Granada de Madrid, ha desarrollado, junto con su fallecido hermano, el también priquiatra Dr. Eugenio Herrero Lozano, la técnica de “Entrenamiento en Relajación Creativa”, que desarrolla desde hace más de cuarenta años.

 

Entrenamiento en Relajación Creativa”, “La Llave Olvidada”, “La Sabiduría de las Emociones”, “Creencias que Dañan. Creencias que Sanan” y el “Miedo al Bienestar” son los cinco libros que ha publicado.

 

De próxima publicación: El Mono Más Miedoso, Consciencia de la Consciencia, Consciencia de la Unidad, El Beso del Ángel.

 

“APRENDE A INTERPRETAR TU VIDA EN POSITIVO Y SERÁS FELIZ”

Un  atasco  de  horas,  un  jefe  tirano,  un  desamor… Todos  tenemos  problemas,  pero  según  los interpretamos podremos sufrir mucho o poco.

 

La sonrisa del doctor Herrero parece eterna, y también la placidez de su aspecto, que transmite a quienes le rodean. Aunque le reclamen con premura para algún asunto urgente, el doctor Herrero sabe hacer de una simple despedida un momento placentero.

 

Psicología práctica: Ya ha escrito varios libros para ensenar a tener pensamientos adecuados. ¿Tan difícil es?

 

Julio Herrero: “Piensa bien y vivirás mejor” es la frase que debe guiar nuestra vida, y no la tan extendida de “Piensa mal y acertarás”. No se trata de la corriente estadounidense de pensamiento positivo sin más, porque no hay ningún código de pensamiento positivo que deba regir la vida. Cada uno tiene en su interior su código personal de cuál es el pensamiento positivo adecuado a cada instante, y conforme a él debe regir su vida.

 

Entonces, ¿es bueno que cada cuál haga lo que quiera cuando quiera?

Es bueno que nadie sufra inútilmente. En nuestra sociedad está instalada la creencia de que el sufrimiento es positivo, y que se deben “aguantar” los problemas con resignación y buena cara. Eso es estúpido. Las situaciones son buenas o malas en sí dependiendo de cómo las vivimos, y el aviso de si el pensamiento es o no adecuado a esas situaciones son nuestras emociones.

 

¿Qué se debe hacer entonces?

Escuchar nuestro criterio interno, y actuar conforme a él. No se trata de que si estoy mal en el trabajo, con la pareja o con mi entorno lo cambie. Debemos pensar que si hemos decidido libre y voluntariamente permanecer en un determinado entorno porque tiene compensaciones y sufrimos, lo inadecuado es la interpretación que hacemos y no el entorno.

 

Las cosas y las situaciones no pueden perjudicar emocionalmente

Es como si entramos en un restaurante y pedimos un plato que nos gusta mucho pero que es muy caro. Y mientras lo comemos no lo disfrutamos porque estamos pensando en lo que cuesta. Es una situación absurda. Si nos resulta muy incómodo pagar mucho, pues escogemos algo más barato, y si realmente nos gusta mucho, pues asumimos el precio, y disfrutamos.

 

La vida hay que vivirla de la misma forma. Si has elegido quedarte en un determinado trabajo es porque el beneficio que obtienes te compensa, y eso se debe hacer extensivo al resto de las situaciones de nuestra vida. Todo tiene un precio y un beneficio. Si te fijas en el precio sufres. Hay que fijarse en el beneficio porque no hay nada gratis.

 

Se trata de disfrutar la vida.

Siempre y, sobre todo, se trata de vivirla con el menor sufrimiento posible. Cuando pienso me emociono. Si el pensamiento es agradable, la emoción también, y viceversa. No son los acontecimientos externos los que provocan nuestro sufrimiento, sino nuestra interpretación personal

 

¿Los acontecimientos no influyen en nuestra alegría o sufrimiento?

Las personas acuden a mi consulta pidiendo ayuda porque tienen comportamientos que no desean o viven emociones que no quieren y, además, creen que tanto los unos como las otras están producidos por los acontecimientos del mundo que les rodea.

 

Recordemos que, como afirmó Epicteto, filósofo del siglo I, “No son las cosas las que mueven a los hombres, sino que éstos se mueven por lo que piensan de las cosas”. Las emociones son producidas por los pensamientos que elaboramos a partir de los acontecimientos, o de nuestros comportamientos, pues no hace falta que haya ningún suceso para que pensemos. Con frecuencia, los hechos externos nos sugieren o recuerdan determinados modos de pensar, pero, en cualquier caso, el suceso no puede producir directamente la emoción sin pasar por el pensamiento.

 

“Ojos que no ven, corazón que no siente”, dice el refrán.

Si mientras dormimos ocurre una desgracia, no sufrimos porque no hemos podido enterarnos. De la misma forma, si no percibimos el mundo, no nos movemos emocionalmente con él porque no lo interpretamos. Es el pensamiento el que genera la emoción que, a su vez, matiza nuestro comportamiento y se manifiesta en el cuerpo.

 

Si alguien que va a montar en un ascensor piensa que se quedará encerrado, sentirá una enorme angustia, temblará y llegará a la conclusión de que el ascensor le produce miedo. Así se entra en una espiral de sufrimiento que se sostiene a sí misma, porque esos pensamientos se retroalimentan y se hacen cada vez más fuertes.

 

¿Qué se debe hacer para pensar bien ante cualquier acontecimiento?

Esa espiral funciona igual para las cosas agradables. Si cuando me despierto digo “qué alegría, que sano estoy, qué bien me encuentro”, tendré un estado emocional agradable que provocará bienestar en el cuerpo, con lo que pensaré “qué bien estoy”, y seguiré el proceso de mejoría. Ya me he instalado en el círculo del bienestar.

 

Con mucha frecuencia, los seres humanos somos adictos a las mismas emociones. Hay quien fundamentalmente se angustia y quien fundamentalmente se entristece, hay quienes se enamoran más o menos intensamente, ya que las emociones son estados que tendemos a repetir circularmente.

 

¿Es tan fácil como parece?

No, hay que educar a la mente. Nuestra educación ha estado dirigida a mejorar el comportamiento, aquello que se debe o no se debe hacer. Poco nos han enseñado sobre cómo pensar y las emociones que desencadenamos con ello.

 

¿Hay que eliminar las emociones negativas?

No exactamente. Se trataría de utilizarlas como avisadores de una interpretación inadecuada. Igual que un dolor físico, por ejemplo al quemarnos, nos avisa de que estamos actuando incorrectamente, una emoción desagradable nos avisa de que pensamos de forma inadecuada. Entonces debemos pararnos a observar cuál es el pensamiento que lo causa. Y cada uno suele tener cuatro o cinco pensamientos que se repiten.

 

¿Las emociones nos guían, no?

Estar bien, tranquilos, alegres y confiados es el aviso de que hacemos caso a nuestra parte más sabia, de que estamos teniendo unas interpretaciones adecuadas del mundo, y de nosotros en el mundo. Por el contrario, cuando la ansiedad, la tristeza y el enfado nos invaden, es que esa forma de interpretar lo que ocurre es inadecuada.

 

AYUDA PRÁCTICA: APRENDE A VER LA VIDA EN POSITIVO

El doctor Herrero no quiere ni oír ni hablar de la resignación. Se trata de aprender a interpretar la vida de forma más agradable para disfrutarla, o cambiar. Ahí van algunos consejos para evitar el enfado:

 

Ante un trabajo incomodo

Se debe analizar a fondo qué es lo que espero del trabajo y si me compensa. Si la respuesta es positiva, se debe cambiar la interpretación negativa de la situación laboral que no nos gusta, y si no podemos o no queremos, irnos. Aguantar con sufrimiento nos llevará a un deterioro mental y físico, que al final nos obligará a dejarlo.

 

Ante un atasco

Si aguantarlo te va a crispar, te vas por cualquier calle o carretera segundaria y paras para hacer otra cosa, aunque eso suponga retrasar la llegada. Si decides aguantarlo, dedica tu pensamiento a otra cosa positiva como planear el fin de semana o las vacaciones.

 

Ante una pareja inadecuada

Nunca intentes cambiar la forma de ser de la otra persona, es imposible, ¡aunque habitual! Hay que replantearse la permanencia con la pareja porque te compense, y, si decides hacerlo, disfrutar de lo agradable. Si la situación es muy incómoda, es mejor cortar. Todo es superable con un ánimo adecuado. Piensa en lo que deseas, en vez de pensar en lo que temes, para acercarte aunque sea poco a poco.

 

Julio da un último consejo: hay un proverbio sufí que dice: “Cuando hayas de elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca”.

 

PALABRAS CLAVES

  • Los acontecimientos no crean tu malestar, sino cómo los interpretas.
  • Todo tiene un precio y un beneficio, y conviene fijarse en el beneficio.
  • Busca tu código de pensamiento positivo. Cada uno tiene el suyo.
  • Si elijes algo, sé consecuente: será porque obtienes un beneficio que te compensa; por tanto, no sufras ni te quejes.
  • Recuerda que es el pensamiento el que genera la emoción. Por tanto, si educas tu mente para pensar de forma agradable, vivirás y sentirás tu vida agradable.

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