QUÉ SON LAS FOBIAS

Diferencias entre fobias, ataques de pánico y miedo

Para poder presentar qué son las fobias, vamos a definir primero ataque de pánico y miedo.

 

El ataque de pánico

El pánico, cuando tiene motivos, es un mecanismo de autodefensa, pero si es infundado crea grandes problemas. Hay personas a las que les es imposible viajar en avión, otras se dejarían matar antes de hablar en público. Hay quien no soporta la presencia de un perro, algunos no pueden estar en la habitación con la puerta cerrada, ni subirse en un ascensor. Otros se ponen enfermos en cuanto ven una pequeña aglomeración y prácticamente todos van limitando su vida y sus actividades con tal de no enfrentarse a estas situaciones.

 

No se trata – como ellos mismos piensan – de bichos raros, ni de enfermos mentales, ni de inadaptados. Son personas que tienen un problema muy concreto que se define perfectamente en los libros de psiquiatra: padecen ataques de pánico y pueden llegar a desarrollar una fobia.

 

El miedo

El miedo, – en su justa medida – es necesario para la supervivencia, pero cuando el mecanismo de autodefensa se estropea y la persona empieza a sentir pánico ante objetos o situaciones intrínsecamente inofensivas o sin causa aparente, su vida se ve seriamente afectada por este problema.

 

Las fobias

La fobia en el fondo no es otra cosa que un miedo terrorífico, desproporcionado y persistente a sufrir un ataque de pánico. La persona es incapaz de sobreponerse a él, a pesar de reconocer que es absurdo, y hace lo que sea (en ocasiones cosas francamente peligrosas) con tal de no pasar por ese trance.

 

En la mayoría de los casos el sujeto no recuerda cómo ni cuándo empezaron sus problemas y, por supuesto, mucho menos por qué. Algunos psicoanalistas supeditan la existencia de las fobias a los miedos infantiles, afirmando que el objeto fóbico (aquel que produce el pánico) no es más que una verdad a medias, ya que lo que realmente aterroriza a la persona es un episodio olvidado de su vida, que asocia directamente con él. Es decir, si existe, por ejemplo, un pánico al color rojo, puede ser que la mente haya sepultado un recuerdo sumamente doloroso en el que la sangre era la principal protagonista.

 

Otras cosas que apuntan los especialistas pueden ser vivencias penosas de separación o incapacidad para afrontar la ira, la tristeza o la impotencia. Estos sentimientos de rabia, angustia o frustración no liberados se van acumulando durantes años, hasta que un día se descargan en forma de ataques de pánico. El desencadenante de este proceso no es conocido, pero sí se sabe que determinadas circunstancias favorecen el estallido. Casi siempre, el primer ataque de pánico surge cuando la persona está pasando por un estado de desequilibrio físico o psiquico: depresión, falta de sueño, fiebre, la menstruación en las mujeres, etc…

 

SÍNTOMAS DE LAS FOBIAS

síntomas de las fobias

Una fobia no es sólo un sentimiento de angustia, sino que se presenta asociado a una serie de síntomas físicos muy desagradables. En cuestión de segundos, la persona aterrorizada se ve atormentada por:

  • Una sensación de ahogo
  • Fuertes taquicardias
  • Temblores
  • Mareos
  • Disnea
  • Palpitaciones
  • Dolor o malestar precordial
  • Parada respiratoria o sensación de ahogo
  • Opresión y dolor en el pecho
  • Vértigo o sensaciones de inestabilidad
  • Sentimientos de irrealidad, parestesias
  • Oleadas de calor o de frio
  • Sudoración
  • Debilidad
  • Temblor y estremecimiento.

 

La respiración se vuelve muy rápida y entrecortada y esto a veces produce calambres en las extremidades. El ataque culmina en una auténtica angustia vital: miedo a volverse loco, a perder el control e incluso, a morir…

 

Todo el mundo ha sentido alguna vez uno o varios de estos síntomas. Por lo tanto, para distinguir las manifestaciones del miedo normal de las que caracterizan a una fobia, se han establecido unos límites. Para que exista realmente un problema, la persona debe padecer al mismo tiempo, y sin que exista motivo evidente, al menos cuatro de estos síntomas. A esto se le llama crisis o ataque. Y estas crisis han de ser al menos cuatro en un periodo de un mes o varias muy seguidas en el tiempo.

 

Pero hay que descartar también la posibilidad de un problema orgánico como el hipertiroidismo; de una intoxicación con anfetaminas, o cafeína, y de un trastorno metabólico, como el síndrome de hiperventilación. Todos presentan unos síntomas prácticamente idénticos a los del ataque de pánico.

 

CLASIFICACIÓN MUNDIAL DE LAS FOBIAS

Existen infinidad de fobias distintas, pero todas ellas tienen la misma raíz: un trastorno de angustia, que a cada persona se le manifiesta de una forma diferente. Dependiendo de la gravedad se ha establecido, a nivel mundial, una clasificación que las divide en agorafobia, fobias sociales, y fobias simples.

 

Agorafobia

La agorafobia se caracteriza por un miedo incontrolable a encontrarse en lugares públicos de los que difícilmente se puede escapar u obtener ayuda en caso de incapacitación súbita. Su gravedad estriba en que impide al sujeto llevar una vida normal.

 

Muchas veces el trastorno se inicia con una taquicardia o con un mareo, por ejemplo, en la peluquería o en la cola del mercado. Después se va generalizando y se presenta en otros lugares: en los grandes almacenes, en el metro y en el autobús, etcétera. Progresivamente, este tipo de fobia se va generalizando, y a lo mejor la persona solamente puede cruzar las dos calles que rodean a su casa, pero ya no puede salir de allí. Está como encerrados en una cárcel.

 

Fobias sociales

Son aquellas en las que la persona siente pánico a enfrentarse a situaciones en las que es objeto de atención por parte de los demás. Teme hacer alguna cosa o actuar de forma que pueda resultarle humillante. Entre las más comunes se encuentran la de hablar en público, comer delante de gente o escribir en presencia de alguien. Este tipo de trastorno no incapacita al sujeto para llevar una vida normal, pero sí repercute negativamente en su actividad profesional.

 

Fobias simples

Son las más comunes y, dependiendo del objeto fóbico, las más leves. Los síntomas son los mismos que en los dos casos anteriores, pero sólo se manifiestan ante algo muy concreto: la oscuridad, las serpientes, las enfermedades, los espacios cerrados, la altura, un color determinado, etcétera…

 

Se considera que este trastorno es menos grave, ya que el miedo se circunscribe a un solo elemento que normalmente es más fácil de evitar. Si la persona tiene miedo a las serpientes y vive en una gran ciudad, este problema apenas le causará incomodidades. Claro que si lo que le aterroriza son los perros, o el color rojo, su vida se verá afectada seriamente.

 

Las fobias simple y la fobias sociales pueden darse conjuntamente y ambas pueden estar también asociadas a una agorafobia. En general, ya que la raíz del problema es un trastorno de ansiedad, el que padece una fobia puede llegar a tener más, a medida que aumenta el nivel de ansiedad.

 

TRATAMIENTO DE LAS FOBIAS

Tratamiento de las fobias

1°- El psicoanálisis

Existen diversas terapias para tratar de curar una fobia, o sin llegar a ese extremo, los desagradables ataques de pánico. El psicoanálisis basa sus tratamientos en la investigación de la causa remota que puede estar originando el problema. Se revive la historia del sujeto, sobre todo su infancia, hasta dar con el hecho traumático – olvidado a nivel consciente – que años más tarde parece ser la causa de las crisis.

 

2°- El conductismo

Por su parte, otra rama de la psicología, el conductismo, intenta eliminar el problema enfrentando poco a poco a la persona a su objeto fóbico, siempre con la supervisión del terapeuta y en dosis pequeñas y progresivas.

 

3°- La Psicopedagogía

Por último existe otro tipo de terapia llamada psicopedagogía que auna varias técnicas distintas. Mi teoría es que la persona que tiene una fobia piensa erróneamente ante determinadas situaciones, por eso no hablo de curar, sino de corregir un error. Si detecto que existe un alto grado de ansiedad, lo primero que hago es recetarle ansiolíticos a mi paciente. Pero eso no soluciona nada, sólo consigue tranquilizarle y permitirle controlar su miedo químicamente.

 

El segundo paso es la relajación. Tratamos de enseñarle a que consiga mediante su fuerza de voluntad el mismo efecto que con las pastillas. Este proceso dura aproximadamente un mes, siempre que la persona realice los ejercicios dos o tres veces al día. El fin es conseguir que se dé cuenta de que cuando está relajado el objeto fóbico no tiene poder.

 

El último paso, que dura algunos meses (pero ya sin tanta angustia), consiste en corregir el error de pensamiento. Que él mismo sea capaz de ver que está equivocado cuando piensa que el ascensor produce angustia o que la oscuridad es peligrosa. En lugar de imaginar que el avión se va a caer, o que la multitud va a pisotearle, debe tratar de tranquilizar su organismo y pensar positivamente.

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