LA TERAPIA COGNITIVA

Mi intención es exponer las líneas básicas del trabajo psicoterapéutico que realizamos. Este trabajo podría en parte englobarse dentro de lo que se llama Terapia Cognitiva, y se aplica fundamentalmente en el tratamiento de problemas de ansiedad, fobias, depresiones, disfunciones sexuales, neurosis obsesivas y problemas psicosomáticos.

 

PLANTEAMIENTO BÁSICO DEL TRABAJO

Según este enfoque se consideran las alteraciones emocionales que presentan los pacientes como una respuesta aprendida y reforzada por la repetición, que puede ser modificada si se encuentran las estrategias adecuadas.

 

Es la capacidad del terapeuta la que se pone a prueba al diseñar una serie de estrategias que puedan conducir al paciente desde la situación actual a otra más adaptativa para el desenvolvimiento en su vida cotidiana.

 

NO ESTÁS ENFERMO

Estas perturbaciones las consideramos como una disfunción, como un mal funcionamiento, que no indica necesariamente enfermedad en el sentido nosológico de la palabra. Y según nuestro punto de vista, esto es muy importante hacérselo entender al paciente por varias razones.

 

En principio, para eliminar la idea muy extendida de que la enfermedad es algo que les viene del exterior sin que ellos puedan evitarlo, la padecen y esperan que algo desde fuera también, les cure, delegando la responsabilidad en el terapeuta.

 

Éste es el modelo médico aplicable por ejemplo a la enfermedad infecciosa que proviene del exterior a través del agente infectante y también se cura desde el exterior con la administración de antibióticos. En este enfoque el paciente es el terreno pasivo en el que ocurren tanto la enfermedad como la cura.

 

Por otro lado es importante para que entiendan que existe la posibilidad de que de la misma manera que aprendieron esa conducta desadaptada por la cual sufren, puedan aprender otras  conducta alternativas encaminadas a extinguir el malestar.

 

¿CÓMO CAMBIAR UNA CONDUCTA? 

El principio para cambiar una conducta o una emoción es ver cómo se ha aprendido, de qué manera y ante qué situaciones se responde sufriendo. Pero este estudio sólo lo puede realizar para que tenga valor y utilidad el propio sujeto.

 

Por esto, el primer paso de esta terapia es entrenar al paciente en la auto-observación. Primero, que se convierta en un observador de sí mismo y así, poco a poco, siendo su propio terapeuta, aprendiendo a tomar la responsabilidad que cada uno tiene con su propia vida.

 

NO CURAMOS

El terapeuta no va a “curar” a nadie porque no hay nada que curar. Va a establecer la normalidad en un funcionamiento que se ha hecho vicioso por la práctica y el mal aprendizaje. Va a enseñarle una serie de estrategias, de recursos, primero para aminorar la angustia a nivel físico, y después, modificar los malos hábitos cognitivos que son la causa de su padecimiento.

 

En muchos casos no tendrán que aprender cosas desconocidas sino simplemente modificar el uso que de éstas venía haciendo. Habrá otros casos en que en realidad exista un déficit de habilidades y en estas circunstancias, estas habilidades deberán ser enseñadas para que las incorpore a su repertorio.

 

EXPOSICION DE ESTRATEGIAS TERAPÉUTICAS

Estas estrategias están orientadas, por un lado, para producir un cambio de respuestas a nivel físico y por otro lado, para hacerlo a nivel cognitivo (a nivel del pensamiento).

 

ESTRATEGIAS PARA PRODUCIR UN CAMBIO DE RESPUESTA A NIVEL FÍSICO

Utilizamos la relajación y el control respiratorio. La relajación se utiliza para producir un cambio de respuesta a nivel físico, “como el antídoto natural de la angustia”, porque el estado de relajación es la situación orgánica opuesta a la reacción física que acompaña a la angustia. Nos angustiamos sin saber cómo y cada vez que lo hacemos vamos siendo más expertos en angustiarnos.

 

Sin embargo, no sabemos hacer lo contrario. Por eso, es necesario aprender una técnica de relajación con la cual nos entrenemos en hacer lo contrario de angustiarse. A medida que se trabaja en la relajación se va siendo más experto en relajarse o tranquilizarse a voluntad. La relajación, por otro lado, también permite conectar con la respiración y de todos es conocido los efectos físico-químicos y emocionales que un cambio respiratorio conlleva. (ver artículo “«Entrenamiento en Relajación Creativa» – Los beneficios de la técnica)

 

La técnica de relajación que empleamos es un trabajo activo. Es decir, no se trata de un aprendizaje pasivo en el que el individuo sólo consigue un grado de relajación cuando tiene un monitor que dirige su ejercicio y sin él, no sabe relajarse.

 

Nosotros pretendemos que al final de un periodo limitado de tiempo, que suele oscilar alrededor de unas cinco semanas, el paciente disponga de un método de relajación completo con el cual pueda relajarse en cualquier situación, en cualquier momento y en cualquier postura, aplicando lo que ha aprendido en cada una de las cinco sesiones a razón de una por semana. De tal manera, que la relajación se convierta, no sólo en una herramienta de la que pueda disponer siempre que lo desee, sino también en una actitud habitual.

 

ESTRATEGIAS PARA PRODUCIR UN CAMBIO DE RESPUESTA A NIVEL COGNITIVO

El trastorno cognitivo siempre está producido por un déficit en el procesamiento de la información y por tanto, este mal funcionamiento genera una distorsión de los esquemas que el paciente tiene del mundo y de sí mismo, que en el caso de la depresión hace que el paciente, por esta distorsión cognitiva, se perciba pesimista con respecto a sí mismo, a su entorno y al futuro.

 

Basándonos en la idea de que existe una estrecha relación entre lo que pensamos y lo que sentimos, hemos desarrollado un plan de trabajo para el aprendizaje de las estrategias de observación del propio pensamiento, que permitan un control de las manifestaciones emocionales.

 

El primer paso para conseguir este control es enseñar a los pacientes la observación de su propio pensamiento. Para esto, les entrenamos en la realización de autoregistros, con los cuales primero aprenden a reconocer los diferentes estados emocionales y a continuación, los pensamientos que los acompañan y las consecuencias de su actuación.

 

Esto les sirve para comprobar, basándose en su propia experiencia de auto-observación, como es él mismo el que se está produciendo, con sus pensamientos, sus trastornos emocionales.

 

LA INTERIORIZACIÓN DEL PROBLEMA

Es fundamental que el paciente tome consciencia de la autoría de su problema. Cuando el paciente es capaz de aceptar esta información, es liberado de su situación de indefensión en la que ha permanecido mientras entendía el proceso como algo absolutamente incontrolable y externo.

 

Este tipo de técnicas han sido desarrolladas exhaustivamente por Ellis y Beck, que a su vez, toman como base de su línea de trabajo el planteamiento del filósofo griego Epicteto que anuncia: “No son los acontecimientos los que provocan las emociones de los hombres, sino la interpretación que los hombres hacen de los acontecimientos”.

 

LA INTERRUPCIÓN DEL PENSAMIENTO

El paso siguiente consiste en enseñarle unos métodos con los cuales pueda hacer una interrupción en ese pensamiento que él ya reconoce como origen de su trastorno emocional. A continuación, esos pensamientos deben ser sustituidos por otros positivos o al menos, inocuos, ejercitándose en hacer interpretaciones más reales y positivas de sí mismo, del futuro y del mundo, comprobando que es la interpretación que ellos hacen de los acontecimientos la que genera sus emociones.

 

OBJETIVOS DE LA TERAPIA

El objetivo de esta terapia es conseguir una reestructuración cognitiva que vaya disminuyendo la distorsión en el manejo de la información, con lo cual el paciente vaya teniendo modelos del mundo más cercanos a la realidad y que por tanto, le permitan operar en el mundo con una mayor eficacia. Con esto se consiguen modificaciones en la estructura interna del paciente, tales como la mejora de la autoestima y la disminución de la indefensión.

 

La autoestima se incrementa a medida que el paciente va comprobando que sus nuevas estrategias le permiten un mejor desenvolvimiento en el mundo. La indefensión disminuye cuando pasa de ser un sujeto pasivo de enfermedad, según su antiguo esquema, a ser el artífice de sus mejorías, gracias al empleo de las estrategias aprendidas, desarrolladas e incorporadas. Este planteamiento más que terapéutico es psicodidáctico y de ello el paciente tiene consciencia desde las primeras sesiones de trabajo.

 

No se le está curando de un modo desconocido para él, sino que está aprendiendo habilidades y estrategias, planteamientos y nuevos puntos de vista. Es la puesta en práctica de estas habilidades que va incorporando el origen de las mejorías que constata. Este mecanismo de «feed-back» le sirve a sí mismo de autorefuerzo.

 

LAS RUMIACIONES

Llamamos rumiaciones o pensamiento chicle a ideas que se repiten de forma casi obsesiva, provocando un malestar persistente. El depresivo se cuenta los pensamientos tristes y el angustioso sus pensamientos atemorizantes, una y otra vez.

 

Para referirse a estos pensamientos usamos la metáfora del “chicle” porque se les da vueltas y más vueltas en la mente, aunque ya no tengan ningún sabor o contenido valioso. Lo único que producen es sufrimiento, pero nos los contamos una y otra vez porque no sabemos evitarlos.

 

¿HAS PENSADO EN QUÉ PIENSAS?

Pensamos lo que solemos pensar y casi nunca pensamos lo que no solemos pensar. Sin darnos cuenta, repetimos continuamente un determinado tipo de pensamientos. Es lo que llamamos facilitación. Este concepto explica la tendencia a repetir el mismo tipo de pensamientos ante un suceso en el que por primera vez pensamos de una forma. Si nos va bien, la próxima pensaremos igual, hasta que, tras hacerlo varias veces del mismo modo, esa manera de pensar se nos queda grabada y lo más probable es que volvamos a pensar de la misma forma.

 

Creamos una especie de “surcos” en nuestro cerebro por los que discurren nuestros pensamientos, que tienden a ser siempre los mismos. Con el paso del tiempo, lo que nos gustaba puede dejar de parecernos agradable o incluso transformarse en desagradable, pero seguimos repitiéndolo porque está facilitado.

 

Es decir, si ante un determinado suceso he grabado un pensamiento en mi mente, tenderé a pensar lo mismo aunque ese pensamiento sea inadecuado o irracional y me provoque sufrimiento. Igual que el fumador piensa en el tabaco y el no fumador casi nunca lo hace, tendemos a pensar en aquello que más pensamos y casi nunca en aquello que no solemos pensar. Así funciona la automatización de este proceso.

 

TÚ PUEDES HACER QUE DESAPAREZCAN

Afortunadamente, las facilitaciones indeseadas se pueden borrar, podemos hacerlas desaparecer, extinguirse…De no ser así, no podríamos modificar nuestros hábitos, que permanecerían para siempre, cuando la experiencia nos dice que los seres humanos podemos cambiar nuestras costumbres, incluso las de los pensamientos.

 

Todos tenemos la experiencia de haber olvidado determinadas cosas que en otro momento ocuparon gran parte de nuestro pensamiento y, a medida que ha pasado el tiempo, hemos dejado de acordarnos de ellas y ya no las pensamos. Se han extinguido espontáneamente.

 

EL PROCESO DE EXTINCIÓN

Cuando un pensamiento es interrumpido de manera sistemática cada vez que aparece, su frecuencia va disminuyendo hasta que termina desapareciendo. Digamos que se borra el surco mental, la facilitación que lo mantenía vivo. Para conseguir este fin hay varios mecanismos.

 

1°- Distracción: Muchas veces sienta bien “cambiar de aires”, irse a la playa o escapar a la montaña para olvidar una preocupación. Incluso yendo al cine, parece que nos olvidamos durante un rato de ese pensamiento.

 

2°- Racionalización: si tenemos pensamientos irracionales y los enfrentamos a la realidad más racional, puede ocurrir que los resolvamos.

 

3°- Otra posibilidad es darnos cuenta de lo absurdo que es ese pensamiento.

 

4°- También podemos devaluarlo, pensando que es una tontería o minimizarlo quitándole importancia.

 

PENSAMIENTO “CHICLE”

Una y otra vez. Así pasan estos pensamientos negativos por la cabeza de todo aquel que los sufre. Afortunadamente, es posible controlarlos y sustituirlos por otros que ayudan a sentirse mejor. Para ello sólo hay que aprender ciertas técnicas.

 

¿CÓMO ELIMINARLOS?

Si no consigues evitar estos pensamientos con los mecanismos habituales, aplica estas técnicas de interrupción.

 

1°- El sobresalto

Los impactos sensoriales bruscos detienen el pensamiento e incluso lo borran, llegando a olvidarnos de forma parecida a lo que ocurre cuando estamos en una conversación y alguien abre la puerta o suena el teléfono y después no sabemos de lo que estamos hablando. Tras el sobresalto, la mente se queda en blanco durante unos instantes, pero si el pensamiento es muy reiterativo, vuelve a aparecer.

 

2°- “Rellena” la mente

Es útil después del sobresalto, ya que consiste en rellenar la mente con otro pensamiento, impidiendo el paso al que acabamos de bloquear y evitando que reaparezca. Es importante que estos pensamientos de relleno no tengan contenido emocional, por lo que son útiles los juegos con números y palabras (contar números, hacer multiplicaciones de cabeza, recitar poesías o jugar a palabras encadenadas), que no estén automatizadas.

 

Así, tendremos que prestarles la atención suficiente como para que no vuelva el pensamiento indeseado. Usamos estos pensamientos vacíos, sin apenas repercusión emocional, para que se borre la emoción del cuerpo y así, los pensamientos indeseados. Cuando un pensamiento es interrumpido cada vez que aparece, su frecuencia va disminuyendo hasta que termina extinguiéndose.

 

Si te interesan estas técnicas de psicoterapia puedes formarte en ellas a través de nuestra videoformación “Guía hacia el Bienestar«.

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