¿QUÉ ES EL «EGOÍSMO MANIPULADOR»?

El ser humano nace con una serie de instintos que comparte con el resto de los animales, pero dotado además de un impulso al que por su complejidad y potencialidad no me atrevo a llamar instinto, que corresponde al proceso que conocemos como “egoísmo”, esa tendencia a conseguir la mayor y mejor satisfacción para uno mismo en cada acto. Considero que hay diez tipos de egoísmo, como ya he explicado en mi artículo «El desarrollo en el Egoísmo del Ser Humano«. El egoísmo manipulador es uno de ellos.

 

El desarrollo del ser humano del egoísmo al amor

 

Vías sanas y distorsionadas de egoísmo

En ese esquema propongo un ciclo habitual, que parte del egoísmo infantil, la compra-venta y la bondad, y luego un ciclo de crecimiento, que es la generosidad, el amor, los amores, hasta llegar al amor universal. Cualquiera de esas seis vías es sana, igual de sanas, porque nos permiten desarrollarnos.

 

Luego hay unos egoísmos aberrantes, que no quieren decir malos, sino sin salida, que nos impiden crecer si nos quedamos en ellos. El egoísmo avaro, el egoísmo perezoso, el egoísmo ladrón y el egoísmo manipulador, y ese es el que más ejercemos, porque está bien visto socialmente. Sin embargo es el más dañino y el más terrible de todos, el que más nos bloquea nuestras capacidades de desarrollo. Es el más difícil de entender porque en él nos encontramos casi todos metidos.

 

Radica en que alguien hace algo como una compra-venta y lo camufla de generosidad, fingiendo altruismo. Estamos regalando a los demás de todo lo que nos es poco valioso, queriendo que nos compensen con otros bienes más apetecibles para nosotros. Una parte importante de nuestra estructuración social está basada sobre ese egoísmo bastante desagradable, su uso es la norma y de aquí el refrán “el que regala bien vende, si el que recibe lo entiende”.

 

EGOÍSMO MANIPULADOR CAMUFLADO

¿De dónde vienen nuestras frustraciones? De que estamos dando, pero realmente no estamos regalando sino que estamos vendiendo: Te doy para que me des. La manipulación es un fraude, porque si quiero darle a alguien algo que me pertenece, luego no puedo pedirle que me compense por lo que hice. Si doy generosamente, doy y no espero nada a cambio porque en el acto de dar ya estoy produciéndome en mí la satisfación y el pago de mi acción de dar.

 

Si lo que estoy haciendo es una compraventa, tengo la obligación de especificar al principio que es una compra-venta, y fijar claramente el precio. En derecho, una compraventa es correcta cuando se transmite una propiedad, un bien, y hay un precio fijado. Si doy y no digo el precio estoy engañando. Esto lo estamos haciendo continuamente porque nos lo han trasmitido desde la infancia. Y damos, y damos, y damos, y parece que somos generosos, pero es falso. Cuando uno es generoso, cuando uno da para su disfrute es un error luego pretender cobrarlo.

 

SÓLO LAS VÍAS SANAS DE EGOÍSMO NOS PERMITEN CRECER

La mayoría de nuestras transacciones sociales son compraventas. Esa afirmación puede parecer fea pero las relaciones sociales son así: Son pedir para que el otro pueda desarrollar su generosidad y su amor o comprar. Entonces, o las tenemos claras como compra-ventas o el sufrimiento está garantizado.

 

Llevamos haciendo un trabajo manipulador porque consideramos que gracias a eso tenemos lo que disfrutamos, pero es falso. Cuando te arriesgas a renunciar a esas conductas manipulatorias, realmente empiezas a crear otros lazos. Porque cuando eres generoso de verdad, despiertas la gratitud, como mínimo, y con mucha frecuencia la generosidad y el amor del otro.

 

Sólo se puede crecer en el amor en base al egoísmo. El amor es egoísmo, la generosidad es egoísmo. No puede haber un amor o una generosidad que no sean egoístas. Lo que ocurre es que como nos impedimos ejercer la generosidad y el amor libremente, los disfrazamos en el acto manipulatorio, y ahí estamos perdidos.

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