Es muy frecuente que en mis consultas las personas, independientemente de la edad, me comentan « no tengo memoria… debo de tener Alzheimer, es que se me olvida todo. Leo algo, doy la vuelta a la página y ya no me acuerdo de nada. No sé dónde dejo las cosas, se me olvidan los sucesos de un día para el siguiente… nunca antes he tenido estos problemas.” Cuando la persona tiene setenta años se lo atribuye a la edad. Cuando tiene treinta años no sabe a qué atribuírselo. Porque claro, un Alzheimer a los treinta años no es lo habitual.

 

Les tranquilizo porque ya me han descrito su situación emocional y corporal, y tengo muy claro que la memoria es una de las facultades de los seres humanos que más se distorsiona en los trastornos de ansiedad. Es decir, la mayoría de los problemas de memoria, sobre todo en personas que no tienen otra problemática orgánica, es una alteración de la memoria de base ansiosa.

 

CÓMO LA ANSIEDAD AFECTA A LA MEMORIA

En mi artículo “Ansiedad y miedo: Qué son y sus consecuencias – Cómo nos afectamos con ellas” explico cómo la ansiedad deteriora todas las capacidades intelectuales: la memoria, la atención, la comprensión, la creatividad y la interiorización. Cuando estamos ansiosos, están disminuidas o abolidas nuestras facultades intelectuales.

 

A nivel fisiológico, cuando estamos ansiosos y atemorizados, estimulamos el Sistema Nervioso simpático (S.N.S) que descarga en nuestro organismo adrenalina y cortisol. Suelo decir que nos convertimos en los “fuertes tontos”, y no es un insulto.

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Fuertes/tontos y sabios/flojos

Estas actividades, tanto la ansiedad como el miedo, preparan nuestro organismo para poder salvar la vida. Y para salvar la vida no hace falta estar muy inteligentes: lo que hace falta son músculos. Es decir, la respuesta de supervivencia es una respuesta eminentemente muscular. Salvamos la vida con los grandes músculos del tronco y las extremidades. Las facultades intelectuales no son un requisito necesario.

 

Realmente no estamos tontos, porque no nos hemos quedado tontos de repente. Simplemente en esos momentos de ansiedad nuestras facultades intelectuales están mermadas para potenciar las otras facultades que nos permiten salvar la vida. Es un mecanismo totalmente fisiológico y natural, que potencia unas actividades musculares: el corazón late más deprisa, las pupilas se dilatan, la tensión arterial aumenta… Pero claro, la memoria no es necesaria: no necesito acordarme de lo que hice ayer para correr más deprisa.

 

Para conocer dos técnicas  sencillas y eficaces a cualquier edad para mejorar la memoria, sigue leyendo.

 

COMO FUNCIONA LA MEMORIA

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En general las personas tienen problemas de memoria porque tienen dificultades de recuperación de los recuerdos. No tenemos en cuenta que la memoria es muy selectiva, porque graba solamente aquello a lo que dirijo mi atención.

 

Tiene dos aspectos:

  • La memoria de grabación en la que grabo aquello a lo que atiendo
  • La memoria de recuperación o de evocación en la que recupero de mi memoria aquello que había almacenado.

 

Por ejemplo, ahora mismo estoy mirando hacia mi portátil y estoy enfocado en lo que estoy escribiendo. Lo que no puedo pretender es acordarme de qué es lo que hay a mi espalda. Si estoy atendiendo a un proceso, no puedo pretender recordar después qué es lo que está pasando por otro lado, porque no estoy enfocando mi atención hacia ello. Si mi atención está dispersa, estoy haciendo un recorrido por todo lo que me rodea y entonces no estoy grabando cosas concretas. Luego no puedo pretender recuperarlo.

 

Si estoy leyendo pero a la vez estoy escuchando la radio, una vez estaré grabando lo que retransmiten a través de la radio y otra vez estaré grabando la lectura. Y luego no me puedo extrañar de que no tenga en la memoria esas partes que no he grabado. Mi atención es el enfoque que me permite mejorar la memoria.

 

MEJORAR LA MEMORIA APRENDIENDO A CENTRAR LA ATENCIÓN

Repetición e intención

Unas de las técnicas para mejorar la memoria consiste en optimizar la grabación de recuerdos. Puedo por ejemplo repetirme « mañana, voy a hacer estas actividades », porque si no me lo repito no me acordaré qué actividades he decidido hacer el día anterior.

 

A todos nos ha ocurrido: de repente me voy a mi habitación a coger algo, y cuando llego ahí digo « ¿y a qué venía yo? ». Se me ha olvidado por el camino, porque no me he dicho exactamente a lo que iba. Se me ha cruzado por la mente, he dicho « voy a coger la cartera » pero por el camino he ido pensando en otras cosas, y cuando llego a la habitación no me acuerdo de mi intención primera.

 

Entonces, el método para mejorar la memoria es muy sencillo. Me repito « voy a la habitación a coger la cartera » de manera que cuando llego a la habitación, sé que voy a coger la cartera.

 

TENER MEJOR MEMORIA CON RELAJACIÓN

Para mí, La mejor técnica antagónica a la ansiedad es la relajación. Nosotros utilizamos el « Entrenamiento en Relajación Creativa », que es un antídoto natural de esos fallos de memoria.

 

Es una técnica que desarrollamos junto con mi hermano, el Doctor Eugenio Herrero Lozano. Se tarda diez horas en aprenderla, y al cabo de un mes y medio de práctica se pueden recuperar todas nuestras facultades mermadas por la ansiedad. Es decir, todo lo que la ansiedad había disminuido, la relajación nos permite recuperarlo, incluso la memoria.

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