En la consulta con mucha frecuencia las personas me dicen “mira, soy muy indeciso, no consigo tomar decisiones. Como me paso toda la vida cambiando mi opinión y mis criterios pues resulta que luego me salen muy mal las cosas. ¡Tomo decisiones totalmente inadecuadas!”. Bueno, esto es muy habitual. ¿No sé si os ha ocurrido alguna vez que os quedéis dudando sobre qué decisión tomar? pues en este artículo vamos a ver una sencilla técnica para sentir cuál es la mejor decisión para mí.

 

DECISION RACIONAL E INTUITIVA

Recuerdo que hace tiempo vi un programa de televisión que me llamó mucho la atención. No recuerdo nada más que al presentador haciendo una pregunta: “¿Cómo es que no siempre hacemos lo que queremos? ¿Por qué casi nunca hacemos lo que queremos hacer?

 

Le estuve dando vueltas al tema y llegué a una conclusión, que he reflejado en algunos de mis libros: “no siempre hago lo que quiero porque siempre hago lo que prefiero”. Es decir, siempre hago lo que me da la gana. Con esa frase estoy haciendo referencia a los dos hemisferios cerebrales, a las funciones de mi cerebro.

 

Cerebro izquierdo y derecho

la-mejor-decision-para-mi-decision-racional-e-intuitivaEn mi libro “La Sabiduría de las Emociones”, explico que tenemos una función de cerebro izquierdo, racional, lógico, secuencial. Mientras que el cerebro derecho es intuitivo, simultáneo y globalizador. Su fruto es la intuición, igual que el fruto del cerebro izquierdo es la razón.

 

Entonces, con mucha frecuencia nos quedamos dudando porque pretendemos tomar decisiones racionalmente, y nuestras decisiones no se toman de forma racional, las tomamos de forma intuitiva. Es decir, tomo mis decisiones valorando simultáneamente todos los datos que están archivados en mi cerebro.

 

¿Cómo sabemos que ésa es la más adecuada? Porque la experiencia nos demuestra que cuando nos permitimos decidir intuitivamente, nuestros aciertos son mucho más frecuentes que cuando pretendemos decidir racionalmente.

 

El funcionamiento del cerebro derecho

En mi cerebro derecho tengo cuatrillones de datos de información que he ido almacenando desde el momento de la concepción hasta la actualidad. Manejar todos esos datos simultáneamente para tomar la mejor decisión posible es una función que solamente se puede hacer con un cerebro derecho, con esa función que hemos llamado intuitiva o globalizadora.

 

Por ejemplo si me piden que decida cuál es la persona más alta de un grupo de cien, y me los pasan de uno en uno por mi despacho, cuando han pasado los cien diré “pásamelos otra vez, que es que no puedo saberlo”. Esa es una función del cerebro izquierdo secuencial, dato por dato. Sin embargo si me permiten ver a los cien juntos, inmediatamente diré “aquel es el más alto”. Esa sería la función globalizadora del cerebro derecho.

 

DUDA Y DECISIÓN

Cuando por nuestra educación pretendemos tomar decisiones lógica y racionalmente lo que hacemos es entrar en duda. Si de un tema tengo mil datos no puedo valorarlos simultáneamente con el cerebro izquierdo. Tengo que evaluarlos de uno en uno, con lo cual cuando llevo doscientos se me han olvidado ya los anteriores. Lo que hacemos con el cerebro izquierdo, con la lógica, con la razón es entrar en duda.

 

Para sentir cuál es la mejor decisión para mí hace falta dejar libre a la intuición, es decir, permitirme que mi función globalizadora me escoja la solución más adecuada. ¿Cómo se hace eso? Casi todo el mundo ha dicho alguna vez: “mira, este tema es muy importante, le voy a dar unas cuantas vueltas”. Y se pone a dar vueltas y vueltas racionalmente hasta que llega un momento en que se harta y dice “lo voy a consultar con la almohada”. Se marcha a dormir y a la mañana siguiente tiene una decisión más adecuada, porque ha quitado de en medio la razón y ha permitido que la intuición funcione.

 

TÉCNICA PARA SENTIR CUÁL ES LA MEJOR DECISIÓN PARA MÍ

Me gustaría compartir con vosotros una sistemática que me parece muy sencilla y muy importante. Tenemos la mente (las emociones y los pensamientos) y el cuerpo. El cuerpo es lo más antiguo de nosotros. En el cuerpo está todo nuestro conocimiento guardado. Cuando queramos saber cuál es la mejor de una decisión entre dos opciones, cuando quiero saber qué es lo más adecuado para mí.

 

Si me pongo a racionalizarlo, ya os digo que voy a sacar los pies fríos y la cabeza caliente, no voy a conseguir llegar a una solución. Sin embargo puedo aprender a preguntarle al cuerpo. Para realizar eso, hago una relajación, entro en el estado de relajación que es el estado en el que hay menos distorsión por la ansiedad. (Puedes acercarte a nuestra técnica de Relajación Creativa pulsando este enlace.) Me sereno simplemente, y con los ojos cerrados dirijo la atención a la línea media del cuerpo.

sentir-en-el-cuerpo-cual-es-la-mejor-decision-para-mi

En la línea media es donde el cuerpo se pone en contacto conmigo, donde me da la información. Y entonces de esas dos opciones, tomo la primera y me repito mentalmente, por ejemplo “he decidido que voy a ir de vacaciones”. Y me lo afirmo como una decisión ya tomada. Y atiendo para sentir cómo encaja en la línea media del cuerpo. Puedo estar dos o tres minutos repitiendo en mi mente: “me voy de vacaciones, he decidido irme de vacaciones…” sin darme más explicaciones. Y simplemente escucho, siento el cuerpo.

 

Pasados esos dos o tres minutos, vuelvo a distenderme, a relajarme, hasta que noto la línea media del cuerpo como estaba al principio. Entonces cojo la segunda opción y me afirmo “me quedo en Madrid, no voy de vacaciones”. Y afirmo como una decisión ya tomada esa segunda alternativa, sin razonar. Y escucho, atiendo a la línea media del cuerpo.

 

Dos o tres minutos, igual que en la anterior, y al cabo de ese tiempo me relajo nuevamente y me fijo cuál de las dos opciones me ha encajado mejor en la línea media del cuerpo. Una opción me va a encajar mejor que la otra, y esa es la decisión que mi cuerpo considera que es la más adecuada. Generalmente es la más certera.

 

Esta sencilla técnica para sentir cuál es la mejor decisión para mí se puede practicar en varias ocasiones, hasta llegar a automatizar el proceso y llegar a hacerlo naturalmente. Es cuestión de experimentar y de probar, comunicarnos con la parte más sabia de nosotros que es nuestro cuerpo. Preguntarle al cuerpo cuál es nuestra opinión al nivel más profundo, sin interferencias de la mente. Muchas gracias y espero que te haya servido de ayuda.

¿Te ha gustado el artículo?

Deja tu comentario