qué es la salud y el bienestar

Hablábamos en el post anterior de los trastornos psicológicos más habituales en la tercera edad comentando que no habíamos terminado el repaso y que eso es lo que precisamente haríamos en una próxima publicación. De hecho, este tema está directamente relacionado con la pregunta que muchas veces nos hacemos de qué es la salud y el bienestar.

Empezamos hablando de las demencias. Lo cierto es que son trastornos neurocognitivos. Sus causas son básicamente orgánicas y están vinculadas a la degradación de las células nerviosas en partes claves del sistema nervioso central. Sobre el 7% de las personas de más de 60 años padece este tipo de enfermedades. Esta prevalencia se incrementa con rapidez en personas de más edad. Los síntomas básicos son los cambios bruscos de humor, la incongruencia entre el estado anímico y lo que pasa en el entorno, las pérdidas de memoria a corto y largo plazo y la abulia (falta de motivación e iniciativa).

El apoyo psicológico en la tercera edad

En estos casos, es muy necesario contar con ayuda profesional. La psicoterapia es tremendamente eficaz para abordar los principales trastornos que afectan a este grupo de la población. En ocasiones, si no se logra la desaparición de los síntomas, sí se pueden mitigar sus efectos adversos sobre la calidad de vida.

En Guía hacia el Bienestar insistimos en que es vital preparar a los familiares, a los cuidadores y al personal sanitario para atender correctamente los problemas de la salud mental de estas personas.

Es esencial identificar y tratar rápidamente los trastornos mentales, neurológicos y de abuso de sustancias en ancianos. La salud mental puede mejorar si fomentamos un envejecimiento activo y saludable. La atención primaria es esencial para abordar un tratamiento inmediato. También es importante centrarse en la atención a largo plazo de las personas con trastornos mentales y proporcionar a sus familiares y cuidadores suficiente información para lidiar con estas situaciones. Sobre todo teniendo en cuenta que, según la OMS, en 2050 la proporción de la población mundial mayor de 60 años se habrá multiplicado casi por dos, pasando del 12% al 22%.

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